Homenaje en Chatila

Esta es la historia de un viaje sin retorno, como lo son los viajes que te inician en algo desconocido. No es que sea desconocida la existencia de millones de personas desplazadas, obligadas a abandonar sus territorios por los conflictos bélicos y ocupaciones ilegales. Según los datos[1] de ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), son 42 millones de personas entre refugiadas, solicitantes de asilo, desplazadas internas y apátridas. En la actualidad existen 29 grupos diferentes de 25.000 o más refugiados en 22 países que llevan al menos 5 años exiliados y, para quienes no se prevé una solución inmediata.

Los datos son escalofriantes y no están todos. Estas cifras no incluyen los millones de desplazados palestinos que se hallan bajo el mandato de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA). Y es aquí donde se inicia un viaje a la realidad, donde los datos y las cifras cobran vida en rostros humanos, marcados por la incomprensión, la desesperación, el olvido y, donde un grito acallado que reclama el Derecho al Retorno para los refugiados palestinos cobra fuerza.

Durante cuatro días el Ayuntamiento de Leganés ha formado parte de una amplia y variada delegación, 23 personas de distintas organizaciones políticas, activistas y  periodistas que en el marco del proyecto “Puente a la Otra Orilla”, organizado por la Asociación Haydee Santamaría en colaboración con las asociaciones palestinas Aidoun (que significa “Retorno”) y Human Call, la libanesa Al Quds y el Ayuntamiento de Saida, hemos tenido la oportunidad de conocer la situación en la que transcurre el día a día de refugiados palestinos en 4 de los 12 campamentos que existen en Líbano, y evaluar en el terreno la pertinencia del proyecto de reconstrucción y ampliación del hospital del campamento Ein el-Hilweh que el Ayuntamiento ha financiado durante 2007 y 2008.

Aunque es necesario estar allí para comprender la magnitud que supone el entramado político, económico, social y religioso en el que se instala el drama humano, los datos siguen siendo tan alarmantes como clarificadores. En Oriente Medio hay un total de 4.618.141[2] refugiados palestinos registrados distribuidos entre Gaza, Jordania, Cisjordania, Siria, Líbano, Arabia Saudí, Egipto e Iraq. Y se estima que son 5.5 millones de Refugiados palestinos por todo el mundo. Su situación se remonta a 1948, más de 60 años, lo que convierte al pueblo palestino en el más importante y prolongado drama de refugiados del mundo, y a la expresión “las palestizaciones” como término aplicado a situaciones de muy difícil solución.

60 años de conflictos

La Resolución 181 de la Asamblea General de la ONU de noviembre de 1947, que recomendaba la partición de Palestina, desencadenó enfrentamientos armados entre el recién proclamado Estado de Israel y sus vecinos árabes. El conflicto, que se prolongó hasta julio de 1949, provocó la expulsión de más de 800.000 personas de Palestina, árabes la inmensa mayoría. Es el inicio de lo que los árabes denominan la Nakba (la catástrofe), término utilizado para designar el éxodo palestino, y en el que se produjeron más desplazamientos tras la guerra árabe-israelí de 1967 y después de la invasión israelí del Líbano de 1982.

La Resolución 194 de la Asamblea General de las Naciones Unidas de diciembre de 1948, reconoce el Derecho al Retorno de los refugiados al establecer que «a los refugiados que deseen regresar a su casa y vivir en paz con sus vecinos se les debe permitir hacerlo lo antes posible, y asimismo, a los que decidan no volver hay que indemnizarles por sus propiedades o por pérdida o daños en éstas», jamás se ha llevado a cabo. Israel se negó a posibilitar la repatriación de los refugiados árabes, cuyos pueblos habían sido destruidos en su mayor parte.

Líbano, país de acogida

La ciudad libanesa anfitriona de este proyecto ha sido Sidón o como sus habitantes prefieren llamarla Saida, una población situada a 50 km al sur del Líbano, con 300.000 habitantes de los que el 35% son palestinos.

Nos reciben en la sede del Ayuntamiento y, asistimos a un encuentro organizado conjuntamente por el Ayuntamiento y una agrupación de asociaciones palestinas y libanesas.

El encuentro es una mesa redonda sobre “la cuestión palestina y libanesa”. La mesa está presidida por el Dr AbdelRahman Al Bizri, Alcalde de Saida y participan en ella Dr. Jaber Suleiman de la asociación Aidoun, Dr. AbdelHalim Fadlallah, del Centro Consultivo para los estudios y documentación y, Jaime Pastor, profesor de ciencia política de la UNED, miembro de Izquierda Anticapitalista e integrante de la delegación.

En este encuentro, aparecen ideas, posiciones e interrogantes que a lo largo de los días siguientes volveremos a escuchar a políticos, entidades y activistas palestinos:

  • La causa palestina no es solo humanitaria también es política.
  • La presencia de la ayuda Internacional (UNRWA) está disminuyendo. Tras los últimos acontecimientos en la franja de Gaza gran parte de la ayuda económica ha sido destinada a este territorio.
  • Crece el racismo contra los palestinos. Es unánime (de palestinos y libaneses) el reclamo de NO Nacionalización para los palestinos, pero queda pendiente la cuestión de reconocimiento de derechos civiles básicos.
  • Reclaman el cumplimiento de la Resolución 194 de la ONU que contempla tres derechos fundamentales para la solución: retorno, compensaciones por daños y restitución de la propiedad.
  • Crítica a la posición indefinida de Europa, y a la continua presión al más débil olvidando exigir al estado ocupante el cumplimiento de la legislación internacional.
  • Hay grupos parlamentarios libaneses que luchan por la consecución de derechos básicos civiles para los refugiados, pero no es suficiente, es necesario una fuerza de unidad palestina que tenga una interlocución con el gobierno libanés.

El segundo día de estancia en el Líbano fuimos recibidos en el Parlamento Libanés. La pertenencia a una u otra facción religiosa marca la situación de poder en la estructura de un Parlamento ausente de representatividad paritaria, formado por 122 diputados y 6 diputadas, con presencia del 50% de diferentes confesiones cristianas y, otro tanto de confesiones musulmanas. En total 17 diferentes creencias religiosas distribuyen territorialmente su representatividad. Este entramado de dogmas y credos es motivo de la actual crisis de formación de gobierno.

Nos interesamos por conocer la situación de los refugiados palestinos que viven en Líbano.

Líbano es un país pequeño pero muy densamente poblado que acoge en su territorio a más de 400.000 palestinos, aproximadamente un 10% de la población del Líbano.

En el Líbano los refugiados de Palestina carecen de derechos civiles básicos como es poder acceder a un empleo, adquirir propiedades o libertad de desplazamiento. La prohibición de trabajar afecta a más de 60 profesiones entre las que se incluyen la medicina, la abogacía, el periodismo o la ingeniería. La consecuencia inmediata es un alto nivel de desempleo y una pobreza extrema al depender su supervivencia de una escasa economía sumergida. La prohibición de comprar bienes inmuebles a los refugiados de Palestina se mantiene en vigor desde el 2001, y quienes (más de 5.000 palestinos) compraron propiedades con anterioridad a la prohibición, no han podido registrar su propiedad.

El acceso a servicios esenciales como la educación y la sanidad es limitado y depende casi exclusivamente de la UNRWA, aunque no por igual, porque solo tienen pleno acceso quienes ostentan el estatuto de refugiados, es decir,  aquellas personas residentes en Palestina entre junio de 1946 y mayo de 1948, que perdieron sus hogares y sus medios de vida como resultado de la guerra Árabe Israelí de 1948, así como sus descendientes.

Aquellos que llegaron a partir de 1967 y después de las hostilidades en Jordania en 1970, no están registrados en la UNRWA y por lo tanto, permanecen ilegalmente dentro de los campamentos de refugiados. Son los invisibles entre los excluidos, los llamados NR (no registrados).

En el Parlamento nos recibieron tres grupos políticos con representación parlamentaria con los que pudimos conversar a cerca de la situación socio-económica del país y la situación de los palestinos refugiados en Líbano. El primero, representantes de una confesión cristiana, vinculados al Movimiento Libre Patriótico con 27 diputados es la segunda fuerza con representación parlamentaria. Nos ubicó en la situación complicada de inestabilidad que vive el país, y que se manifiesta en la crisis de formación de gobierno que tienen. Respecto a la causa palestina, tras mostrar su solidaridad con el pueblo palestino, se refirieron a la cuestión como un “problema”. Apoyan la solución que acepten los palestinos sea el derecho de retorno o la renuncia a este derecho, en cuyo caso, la solución no pasaría por la nacionalización, que sería un elemento de mayor desestabilización para la organización política del país, al dar entrada a un nuevo bloque que se constituiría en mayoritario. Tampoco son partidarios de la concesión de derechos civiles, lo que dicen iría en contra de su condición de refugiados y, sería beneficioso para los planteamientos de Israel. La solución pasaría entonces por trasladar refugiados palestinos a Europa y Norteamérica.

El segundo grupo fue el bloque “Lealtad a la Resistencia”, vinculados a Hezbolá del Líbano, partido en la oposición. Consideran que en las actuales negociaciones no existe equilibrio entre las partes negociadoras y no se puede obligar al pueblo palestino a mantener esta situación de desventaja. Abogan por la creación de una fuerza única de todos los árabes que pueda ser interlocutor válido ante Israel para reclamar la inmediata salida de los territorios ocupados, e hicieron especial hincapié en la lamentable situación en la que viven los refugiados palestinos en Líbano, reclamando a la Comunidad Internacional la responsabilidad que tienen y, cuestionando una solidaridad que no siempre va acompañada de la exigencia a Israel del cumplimiento de la legalidad Internacional.

El último grupo que nos recibió fueron representantes del Partido Socialista Progresista, pertenecientes al bloque Puertas democráticas (Jounblat). Defensores de una reforma en la ley electoral que establezca la constitución aconfesional del parlamento libanés, basada en la ciudadanía y no en la pertenencia a una confesión religiosa. Apoyan la concesión de derechos civiles para los palestinos acompañados del Derecho al retorno, en cumplimiento de las resoluciones de la ONU.

El drama humano

Tienen razón quienes dicen que la causa palestina no es un tema de ayuda humanitaria sino una cuestión política. Sin embargo mientras no se aborden temas como la ausencia de derechos civiles, la ocupación militar, la marginación y vulnerabilidad que sufren los refugiados palestinos mantenida en el tiempo, la ayuda humanitaria se hace necesaria. Es lo que pudimos comprobar al visitar los campamentos de refugiados, donde la miseria convive con la pobreza y, donde la lucha por la supervivencia ahoga la lucha por el Derecho al Retorno.

Visitamos los campamentos de Shatila (Beirut, aprox. 10.000 refugiados registrados), Ein el-Hilweh (Saida, aprox. 50.000 refugiados registrados), Nahr el-Bared (Trípoli, aprox. 30.000 refugiados registrados) y Beddawi (Trípoli, aprox. 16.000 refugiados registrados). Aunque cada campamento tiene su propia historia, comparten una estructura similar. En pocos kilómetros cuadrados, entre estrechas calles de tierra y lodo se amontonan infraviviendas que van creciendo a lo alto a medida que surge la necesidad de acoger a más refugiados.  Un complejo entramado de cables atraviesa las calles por las que tienes que ir sorteando los desagües y los basureros de los que se alimentan las cabras y quienes tienen como único sustento lo que otros no quieren.

Pudimos escuchar el estremecedor relato de las matanzas de Sabra y Shatila, mientras pisábamos la explana en la que se hallan enterrados más de 700 cadáveres y, que hoy alberga un monumento en recuerdo al exterminio de más de 3000 palestinos ocurrido en 1982, pero que hasta hace cinco años era un basurero que intentaba acallar el recuerdo. Es muy recomendable la lectura del relato de Jean Genet “Cuatro horas en Chatila”, para poder hacerse una idea de la dureza y la crueldad que allí se perpetró contra vidas humanas.

El campamento de Narh el Bared es escenario de la desolación, destruido completamente en 2007, cuando las fuerzas libanesas dirigieron una ofensiva militar contra el campamento tratando de derrotar a la resistencia islamita Fatah al Islam. Hicimos un recorrido por una zona en la que ya se ha completado la fase de explosión controlada de minas, y donde se ha comenzado una lenta y no exenta de obstáculos, reconstrucción. Gran parte de la población que abandonó el campamento, buscó refugio en el cercano campamento de Baddawi, donde vivimos uno de los momentos más emotivos del viaje cuando la música y el baile fueron instrumentos al servicio de la causa palestina, y nuestras voces se unieron a la de todos aquellos que reclaman el derecho al Retorno.

Dejo para el final, la mención a la visita al campamento de Ein el-Hilweh porque en él se encuentra el hospital de Human Call que forma parte del proyecto de ayuda internacional en el que el Ayuntamiento de Leganés lleva colaborando dos años.

Con el director del hospital pudimos analizar la situación de la salud de los refugiados palestinos en Líbano[3].

Ein el-Hilweh, está situado en la ciudad de Saida, es el de mayor extensión y población del Líbano y donde más se palpa la presión de inseguridad en su interior. Es el único de los que visitamos que está vallado y, su acceso restringido por controles del ejército libanés y en su interior por las diferentes facciones palestinas que conviven en él.

En un campamento como Ein el-Hilweh, residen aproximadamente 100.000 personas. Unos 45.000 están registradas oficialmente por la UNRWA, alrededor de 35.000 son NR y el resto son residentes de otras nacionalidades procedentes de Siria, Iraq o Túnez, estos últimos aún casados con mujeres palestinas están obligados a vivir en los campamentos porque no tienen permiso para desplazarse a otras áreas libanesas.

De hecho nos cuentan, que hay personas que jamás han salido del campamento, un área de 2 Km2.

La UNRWA dispone en todos los campamentos de refugiados de centros de salud que proveen de atención sanitaria primaria gratuita para los palestinos oficialmente registrados y, recientemente también para los no registrados. Estos servicios se encuentran colapsados, la ratio de médico por paciente en una jornada de 8.00 de la mañana a 14.00 de la tarde es de 250 pacientes. En caso de necesitar una atención hospitalaria, la UNRWA mantiene acuerdos con diferentes hospitales privados o de entidades como la Luna Creciente Roja Palestina (PRCS) para transferir paciente pero siempre con limitación de un número específico de noche por mes. A esto se añade, que estos hospitales se encuentran situados fuera de los límites del campamento, lo que implica imposibilidad de traslado para quienes no tienen permisos, por ejemplo, los NR,  y dificultad para a travesar los puntos de control (Check point) del ejercito libanés. Hasta cuatro controles hay que pasar para entrar o salir en este campamento, lo que puede suponer un retraso de horas vitales en la vida de un enfermo grave. Y es importante saber que en caso de conflictos internos dentro del campamento, el ejército libanés cierra las cuatro entradas principales del campamento, y las personas heridas no tienen ninguna oportunidad de salir del mismo.

Con el tiempo, han ido surgiendo diferentes alternativas procedentes de organizaciones locales, ubicadas dentro del campamento que tratan de cubrir las carencias con pequeñas clínicas. Trabajan sin coordinación ni contacto entre ellos ni con la UNRWA y tienen limitada la capacidad y los recursos.

Es en este escenario, donde la labor de HUMAN CALL Association (HCA), cobra fuerza y sentido. Apelan a la necesidad que tiene la población palestina de construir su sociedad civil desde dos pilares fundamentales: la educación y la sanidad.

Trabajan en el campamento desde 1986 con el objetivo de mejorar la calidad de su sanidad dotándola de atención integral y hospitalaria. El hospital de HCA continúa siendo el único dentro del campo, y el único centro médico que opera 24 horas diarias y recibe los casos de emergencia para los residentes del campo y el área libanesa colindante, sin preferencias ni discriminación alguna, lo que significa que sirve a la población multinacional de más de 100.000 personas que viven en un área de aproximadamente 2 K m2

El hospital cuenta con un servicio de emergencias, que tras la guerra de 2006 y por las cuestiones de seguridad interna del campamento pasaron a ser fundamentales. Cubre también las especialidades básicas, si bien el equipo completo está compuesto por 12 médicos, lo que resulta a todas luces insuficiente. Las patologías más habituales que atienden son traumatología (victimas de golpes, peleas y tiroteos), oftalmología  y anemia.

Su principal fuente de financiación sigue siendo la que proviene de los propios pacientes, no obstante mantienen un número importante de atención gratuita para quienes no disponen de recursos. En el año 2008, el 17% de los casos atendidos fueron gratuitos. Con la UNRWA mantienen una coordinación que sobretodo les permite disponer gratuitamente de medicamentos, especialmente lo referente a vacunas.

En estos momentos se encuentran inmersos en una obra de reconstrucción parcial y ampliación de las instalaciones del hospital en la que el Municipio de Leganés ha contribuido con 24.000 euros, que prevén tener finalizado en febrero de 2010.  A partir de ahí, su mayor demanda se centra en la maquinaria hospitalaria necesaria para poder prestar adecuadamente los servicios médicos y, capacitación técnico profesional para el personal sanitario, con el único objetivo de poder ofrecer a los refugiados palestinos una vida digna que les permita continuar en su legítima lucha por el derecho de Retorno.

 Inmaculada Muñoz, directora de Cooperacion Internacional del Ayuntamiento de Leganés (Madrid)


[1] Documento Estadístico Anual ” Tendencias Globales del 2008″. ACNUR

 

[2] Datos UNRWA ( www.unrwace.org )

[3] Informe Situación de la Salud de los Refugiados Palestinos en Líbano, 2007. Human Call Association.

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