Respondiendo a la iniciativa “Puente a la otra orilla”, promovida por la Asociación Cultura, Paz y Solidaridad “Haydée Santamaría” de Leganés, en colaboración con las asociaciones palestinas Aidoun y Human Call, la libanesa Al Quds y el Ayuntamiento de Saida, 23 personas residentes en el Estado español –entre ellas, miembros de distintas organizaciones políticas (PSC, ERC, ICV, IA), activistas sociales (de colectivos como la propia Asociación organizadora del viaje, el Ateneo Republicano de Vallekas y SODEPAZ-Valladolid), periodistas y activistas culturales (Teresa Aranguren, Rita Marzoa y el músico palestino-catalán Nabil Mansur) y representantes del Ayuntamiento de Leganés- estuvimos recorriendo del 1 al 5 de octubre las tierras de Líbano. Durante ese tiempo pudimos visitar los campos de refugiados palestinos y escuchar las vivencias en directo de sus habitantes para luego desplazarnos al sur de ese país hasta la frontera con Palestina: allí pudimos visitar los principales lugares en los que se desarrolló la guerra del verano de 2006 y rendimos un homenaje a sus víctimas, al mismo tiempo que comprobamos los esfuerzos de reconstrucción desarrollados tras la enorme destrucción provocada entonces por el ejército israelí. Después llegamos el 6 a Damasco, en donde también pudimos encontrarnos con miembros de la resistencia iraquí.

Ya de vuelta en Madrid, es difícil resumir el cúmulo de sensaciones y enseñanzas que habrá que ir extrayendo de este intenso pero sin duda enriquecedor viaje. Esta crónica es sólo un parcial reflejo del mismo que recomiendo vivamente completar con las que han aparecido ya de Rita Marzoa, animadora del programa “Solidaris” de Catalunya Radio, en su blog http://blog.ccrtvi.com/solidaris y con las de https://puentealaotraorilla.wordpress.com .

Por el derecho al retorno de la población refugiada palestina

Empezamos el día 1 con un acto público en Ayuntamiento de Saida que se inició con un saludo del alcalde, Abdel Rahman Al Bizri, y siguió con una mesa redonda. El alcalde nos recordó que esa ciudad es considerada “capital de la diáspora palestina” (el 35 % de sus habitantes son palestinos) y de la resistencia palestina, libanesa y árabe; expresó su preocupación por la situación de los refugiados palestinos y por el racismo que frente a ellos existe en su país, reivindicó el derecho al retorno a su tierra y nos pidió que nos convirtiéramos en “delegación embajadora del pueblo palestino”.

La mesa redonda comenzó con la intervención del antropólogo palestino Jaber Suleiman, del Centro por los derechos de los refugiados palestinos “Aidoun” (Retorno). Jaber, persona entrañable que nos acompañó en casi todo el viaje, hizo un recorrido histórico muy crítico del “proceso de paz” iniciado en Madrid en 1991 y denunció cómo a lo largo del mismo se ha ido dejando de lado la exigencia al Estado israelí del derecho al retorno de los palestinos en aplicación de la Resolución 194 de la ONU; recordó que ese derecho implica no sólo el regreso a su tierra sino también la compensación por los daños sufridos y la restitución de las propiedades arrebatadas. Insistió también en que ha de entenderse ese derecho como “humano” y no “humanitario” y en que los obstáculos para su reconocimiento están en la actitud intransigente del Estado israelí pero también en la posición hipócrita de “Europa”, que sigue queriendo “nadar entre dos aguas”. Finalmente, también mencionó los particulares lazos del pueblo español con la causa palestina pero lamentó que estuviera a punto de aprobarse –como así ha terminado ocurriendo- por el parlamento español una reforma legal que impide la aplicación del principio de justicia universal por los tribunales contra los crímenes de guerra cometidos por el ejército israelí.

A continuación, Abed Al-Halim Fadlalah, director del Centro Consultivo de Estudios y Documentación en Líbano, nos ofreció su visión de la crisis política que vive su país situándola en el marco del conflicto más general entre Israel y los pueblos palestino y árabe, recordando la vieja aspiración de Ben Gurion de extender su Estado hacia Líbano. 1982 es un año clave en el que se produce la agresión armada sionista y, frente a ella, el inicio de la resistencia libanesa que tiene en 1985 otro punto de inflexión en el que se libera toda una zona del país, incluida Saida. Pero es sin duda la guerra del verano de 2006 la que marca un antes y un después mediante la frustración del intento del ejército israelí de invadir nuevos territorios. Este investigador-activista mostró su apoyo al derecho al retorno de los refugiados palestinos, reconoció las difíciles condiciones en que viven en Líbano y apoyó su reclamación de derechos básicos como los de trabajo y vivienda, llamando finalmente a crear a escala internacional una amplia alianza contra el eje sionista-estadounidense basada en la resistencia popular.

Me tocó a mí la tercera exposición en esa mesa, en la que, tras manifestar nuestro agradecimiento por la acogida que nos hacían, traté de situar la cuestión palestina en el marco de la estrategia imperialista de “guerra global contra el terror” y de los estragos que ha ido generando en distintas partes del mundo y especialmente en Oriente Próximo y Asia Central, con sus agresiones contra Afganistán e Iraq y su constante complicidad con el Estado de Israel. Recordé también el enorme impacto que tuvieron en Europa la guerra del verano de 2006 y, luego, la matanza de Gaza en diciembre y enero últimos. Manifesté mi acuerdo con las críticas hechas a la posición hipócrita de la Unión Europea y expresé el apoyo de toda la delegación a la reivindicación del derecho al retorno de los refugiados y refugiadas y a la exigencia de unas condiciones de vida dignas y de derechos fundamentales como los de trabajo y vivienda. Comenté también las iniciativas que se están dando a partir de la campaña por el Boicot, Desinversiones y Sanciones al Estado de Israel y mostré la esperanza en que ésta se vaya extendiendo, siguiendo el ejemplo de la campaña que se desarrolló en el pasado contra la Sudáfrica racista.

Después del acto hicimos una breve visita a Osama Saad, dirigente del Partido Nasserista Libanés, exdiputado por Saida en el parlamento y muy conocido en ese lugar como defensor de los pobres y de los derechos del pueblo palestino. Saad nos recordó que esa tradición solidaria es muy vieja, ya que empezó apenas fue creado el Estado de Israel.

El día 2 fue la ocasión para tener encuentros con representantes de distintos grupos parlamentarios. El primero fue con Alain Oun, de “El cambio y la reforma”, vinculado al Movimiento Patriótico Libre, que cuenta con 27 diputados, representantes de un sector de los cristianos aliado con Hezbolá. Nos ofreció su visión de la situación en su país y la especificidad de su crisis, tanto por su estructuración política y electoral basada en las comunidades religiosas como por su emplazamiento geoestratégico, considerando un “problema” la presencia de la población refugiada palestina, apoyando su derecho al retorno pero negándose a reconocerles derechos básicos, ya que según él esto desestabilizaría el sistema libanés y facilitaría la táctica sionista de aplazar sine die el reconocimiento del derecho al retorno.

Siguió luego la reunión con Mohammad Raad, presidente del Grupo Parlamentario “Lealtad a la Resistencia”, de Hezbolá. Para esta formación la cuestión palestina es el núcleo central de la crisis en la región negando la legitimidad del Estado de Israel y, por tanto, considerando que no se puede exigir a los palestinos que tengan que entrar en una negociación asimétrica en torno a una tierra que les pertenece. Su objetivo es avanzar hacia la unidad de la comunidad de los pueblos árabes y denunciar la pasividad de la mayoría de los gobiernos de la región en el apoyo a la Resistencia palestina. Recordó también la importancia histórica de la derrota sufrida por Israel en el verano de 2006 y cómo a partir de entonces todo el mundo ha de tener en cuenta la fuerza que está adquiriendo la Resistencia. En ese contexto denunció las deplorables condiciones de vida de los 350.000 refugiados palestinos en Líbano y la responsabilidad que en ello tienen la UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo) y la “comunidad internacional”.

También nos vimos con representantes del Partido Socialista Progresista, de Walid Jumblat (una formación que hace de “bisagra” entre el “bloque pro-occidental” y el “antioccidental” (1)), quienes revindicaron su papel como fuerza política contraria a la estructuración del país sobre una base religiosa y más preocupada por la cuestión social.

Luego, fuimos a Chatila, visitamos allí el Memorial por las víctimas de la matanza cometida por la Falange libanesa bajo mando israelí en 1982 e hicimos luego un recorrido por ese campo de refugiados (aquí sí, como comentaba Jesús, miembro de la delegación, “25 metros de espacio son un lujo”) que tuvo que cortarse pronto para una parte de la delegación que fuimos a una reunión con Abed Al-Halim Fadlalah y otros miembros del Centro Consultivo de Estudios y Documentación. Se trata de una institución vinculada a Hezbolá, dedicada a estudiar la geoestrategia de la zona, así como a promover encuentros internacionales como las reuniones del “Foro por la Resistencia Antiimperialista, la Solidaridad entre los Pueblos y las Alternativas”, iniciado en 2004. Se definen como un Centro abierto en el que colabora gente de distintas procedencias ideológicas, entre ellas la marxista. Después, nos vimos con Amman Al Mousawi, responsable de Relaciones Exteriores de Hezbolá, quien hizo una dura crítica a “Occidente” acusándole de encubrir los crímenes de Israel y de distorsionar interesadamente la imagen de la Resistencia palestina y libanesa. Insistió también en la necesidad de no reducir la causa palestina a las colonias y a los refugiados, ya que la raíz de la misma se encuentra en acabar con la existencia de un Estado ocupante y en el reconocimiento del derecho al retorno: será entonces cuando se deberá buscar una convivencia en paz con los judíos residentes en tierra palestina y la organización de un referéndum para decidir qué tipo de Estado construir en común. Mientras tanto, hay que exigir derechos básicos y garantía de unas condiciones de vida dignas para la población refugiada, pero ésta ha de ser tarea de las organizaciones internacionales y del gobierno libanés. Por último, nos transmitió su temor de que la iniciativa de “Unión por el Mediterráneo” se convierta en un instrumento para que el “Sur” sea más pobre e intentar “normalizar” la presencia del Estado israelí en la zona.

En los campos de refugiados, con los parias entre los parias

El día 3 visitamos, tras tener que sortear varios “chek points” del ejército libanés, el campo de refugiados de Ain El Helwa, en donde residen alrededor de 85.000 personas en 1 kilómetro y medio. Empezamos en el hospital que tiene el Human Call Center y luego tuvimos una reunión con el representante de Al Fatah, Mounir El Máqdeh, quien nos describió la condición de “apartheid” en que viven, obligados a ir edificando nuevas casas encima de las que ya tienen y con una mayoría desempleada, sometidos a todo tipo de discriminaciones y controles; respecto a las divisiones entre las fuerzas palestinas, mostró su esperanza en lograr la unidad y puso como ejemplo la buena relación existente en el campo entre todas las allí presentes. En este último sentido también se manifestó Jamed Jatab, portavoz de una coalición de fuerzas islámicas, con quien nos vimos una parte de la delegación. También visitamos al representante del Frente Popular para la Liberación de Palestina, organización de izquierdas y laica de larga tradición, con la cual una parte, al menos, de la delegación sentimos una vieja afinidad. Finalmente, nos vimos con el Comité Popular del campo, formado por representantes de partidos miembros de la OLP y de organizaciones sociales, quienes subrayaron las dificultades que tienen para salir del campo, especialmente la gente joven. Nos pidieron que insistiéramos en exigir el reconocimiento del derecho al trabajo y a tener una vivienda ante el gobierno libanés y la UNRWA y, en particular, becas para que las nuevas generaciones puedan estudiar.

Ya de retorno a Saida, nos vimos con el Partido Democrático Popular, un grupo de origen marxista fundado en 1968 que nos comunicó su visión positiva de la evolución política de Hezbolá y su voluntad de colaborar con esta formación, diferenciándola de Hamás.

El 4 de octubre visitamos el campo de Nahr El Bared, en donde en mayo de 2007 se produjo un enfrentamiento entre el grupo fundamentalista Fatah al Islam y el ejército libanés, después de que el primero matase a 12 militares. El resultado fue un elevado número de muertes, pese al desalojo previo por la mayoría de la población del campo y, sobre todo, un duro “castigo colectivo” mediante la destrucción masiva de casas, como pudimos comprobar. Alrededor de 30.000 personas tuvieron que desplazarse a otros campos –principalmente al de Al Baddawi- y desde entonces el ejército libanés controla el campo. Un arquitecto palestino nos explicó el proceso de reconstrucción actual y los problemas surgidos por los restos arqueológicos que se han encontrado allí, utilizados como excusa por fuerzas libanesas –como el Movimiento Patriótico Libre- para paralizar esa tarea. Nos vimos allí también con el principal representante del FPLP en Líbano y visitamos el Centro cultural, muy activo por lo que pudimos adivinar.

Luego, fuimos al campo de Al Baddawi, sin duda el más organizado y “soportable”. Allí una parte de la delegación nos vimos con un representante de Hamás, quien reconoció los graves problemas que existen entre las principales organizaciones palestinas insistiendo en que no creen en la vía del diálogo y la negociación mientras no haya pasos efectivos por parte del Estado de Israel, como podría ser su renuncia a todo lo que ha ido ocupando desde 1967, asegurando que en ese caso Hamás declararía una tregua indefinida; mientras tanto, la resistencia popular y armada es el único camino posible. Después, estuvimos con una delegación de Al Fatah, que nos ofreció una visión muy distinta haciendo recaer la práctica totalidad de la responsabilidad de la división interna en Hamás. La nota positiva de este encuentro fue que hubo una mujer dentro de la delegación con la que nos entrevistábamos, cosa que no había ocurrido hasta entonces.

Nuestra visita a Al Baddawi concluyó con un acto-concierto en el que tras la bonita actuación de un grupo de niñas palestinas lo hizo nuestro amigo Nabil Mansour, quien, en su condición de “primero, palestino; luego, catalán”, se dirigió al público en árabe y cantó varias canciones palestinas. Por cierto que junto a las banderas palestinas figuró también una bandera republicana, colocada hábilmente por los colegas del Ateneo Republicano de Vallekas.

Hacia la frontera con Palestina

El 5 de octubre iniciamos nuestro viaje al Sur de Líbano, en donde Hezbolá es omnipresente, llegando primero a la legendaria ciudad de Tiro, en donde tuvimos un encuentro con Nabil Kaouk, responsable de Hezbolá en todo el Sur. Nos recordó que la crisis en Líbano está condicionada por la injerencia constante de “Occidente” y en particular de Estados Unidos, que se sigue oponiendo, también con Obama, a la formación de un gobierno de unidad nacional. Pero la principal herida sigue estando en Palestina, ya que la “comunidad internacional” continúa avalando la política de Israel y sus crímenes terroristas, justamente cuando ese Estado está dando nuevos pasos hacia la judeización de la población y, sobre todo, de Jerusalén. Respondió en nombre de la delegación nuestro amigo Manuel Espinar, presidente de la Asociación “Haydée Santamaría”, quien denunció la actitud de EEUU y Europa en la región y expresó nuestro firme apoyo a la Resistencia Palestina y Libanesa.

Pasamos luego por Qana, parándonos en el Cementerio de los mártires, en donde están enterradas familias enteras víctimas de un ataque israelí en 2006 que causó 57 muertes, entre ellas una mayoría de niños y niñas. Llegamos después a Birt Jbeil, conocida como capital de la liberación en 2000 y 2006, en donde pudimos ver los restos de la destrucción de una escuela, para finalmente dirigirnos a la frontera con Palestina. Desde un Mirador y también desde la Puerta de Fátima pudimos estar a pocos metros del otro lado, por donde circulaban vigilantes tanquetas israelíes. Allí también aparecieron las tropas de la ONU (la FINUL), primero indonesias y luego españolas, destinadas “teóricamente” a protegernos; pero, como comentaba el amigo Nabil, si lo que pretenden es impedir nuevos conflictos armados, en realidad esas fuerzas tendrían que estar en territorio israelí porque es de allí de donde viene la amenaza. Fue al lado de la frontera y delante de esas tropas donde un grupo de compañeras de delegación realizó un acto simbólico ejemplar y emotivo manifestándose con unas camisetas en las que se podìa leer “1948. For the Right of Return For Palestinian Refugees” (las tres primeras cifras de 1948 van en blanco –para recordar la Resolución de la ONU que reconoce el derecho al retorno- y la 8 en rojo).

De regreso a Saida visitamos una antigua prisión israelí en territorio libanés que fue recuperada por Hezbolá y que hoy ha sido convertida en museo, en donde se pueden ver los tanques que tuvo que abandonar el ejército israelí y, sobre todo, las celdas y cajas en las que encerraban y torturaban a palestinos y libaneses.

Concluía así nuestra estancia en Líbano sin apenas haber podido digerir todo lo visto, escuchado, aprendido y sentido y sin haber resuelto dudas y hallado respuestas suficientes a preguntas que empezábamos a hacernos, especialmente respecto al complicado rompecabezas libanés y al peso del comunitarismo religioso, a las diferencias entre las distintas organizaciones palestinas y sus respectivas relaciones con Siria o Irán, o a las particulares condiciones de desigualdad e invisibilidad política en que se encuentran las mujeres en esa zona. Nuestros amigos palestinos y colegas como Teresa Aranguren y, el día 4, el corresponsal de La Vanguardia, Tomas Alcoverro, y otra compañera de Efe nos ayudaron a entrar en todos esos terrenos que habrá que esforzarse por conocer mejor en el futuro; eso sí, siempre sin “anteojeras occidentales” pero sin renunciar por ello a un espíritu crítico que ha de ser compatible con la solidaridad internacionalista, sobre todo cuando se trata de denunciar injusticias tan flagrantes como las que se han cebado, y siguen haciéndolo, con el pueblo palestino y su diáspora forzada.

Con la Resistencia Iraquí

Llegamos el 6 de octubre a Damasco con una delegación ya más reducida y bastante cansados, con la intención de conocer la situación de la Resistencia Iraquí, ya que la mayoría de sus organizaciones tienen sede en Siria. Nos vimos con Khalid Al-Maeny, un politólogo independiente que nos ofreció una panorámica bastante documentada sobre las distintas corrientes, reconociendo el papel protagonista que tienen las fuerzas islámicas y, al mismo tiempo, el lastre que supone la continuidad de un Partido Baas que no hace un balance autocrítico de la etapa del régimen de Sadam Hussein. Por eso el Centro de documentación que Al-Maeny anima tiene como objetivo promover un proceso de unificación de la Resistencia en torno a un proyecto común que supere el enorme desfase actual entre el plano militar (hay una multitud de grupos militares en acción) y el plano político. No obstante, señaló como factores favorables el desgaste que las fuerzas estadounidenses están sufriendo en Afganistán, unidos a los efectos de la crisis sistémica global, que ayudan a debilitar la presencia USA en Iraq, si bien no cabe menospreciar la creciente presencia de fuerzas mercenarias.

Más tarde nos vimos con una representación del Partido Baas que vino a confirmar los temores que teníamos gran parte de la delegación: pese a la retórica optimista que acompañaba a su discurso, la referencia autocrítica respecto al régimen dictatorial de Saddam Hussein brilló por su ausencia. Finalmente, visitamos al director del canal de TV Al Rafadien, Yahya Altaee, quien nos ofreció también su visión de la situación en el interior del país, destacando la degradación creciente de la sanidad, la enseñanza y las condiciones de vida de la mayoría de la población, así como la continuidad de la represión que ejercen las tropas ocupantes y el nuevo “protectorado”. También destacó cómo está dándose un nuevo reparto de tareas entre los distintos ejércitos (el de los ocupantes, el oficial y los mercenarios) y la necesidad de que la resistencia armada reoriente su estrategia evitando siempre víctimas civiles y zonas de importancia histórico-cultural.

Terminaba así nuestra serie de encuentros para dedicar la última tarde y noche de nuestro viaje a conocer la ciudad de Damasco, sus monumentos, su gran mezquita, sus zocos y viejos cafés y sus gentes, tan diversas, prometiéndonos quienes no habíamos estado antes volver a hacer una visita a estas tierras con tanta historia detrás. Nos quedaba sin embargo el disgusto por habernos sentido aquí vigilados por un régimen que, si bien tiene toda la legitimidad para exigir la devolución de los Altos del Golán ocupados por Israel y ha acogido con mayor generosidad que Líbano a la población refugiada palestina e iraquí, sigue mostrando un firme control autoritario de la población, incluido, por supuesto, el uso de internet.

Este es, pues, a grandes trazos el relato de un viaje en el que sin duda faltan muchas cosas, entre ellas los encuentros con los embajadores españoles en Líbano y Siria, realizados a petición suya. En el primero no estuve y en el segundo nos tropezamos con un ya viejo conocido discurso de “real politik” al uso diplomático, según el cual nada se podía hacer contra el ejército israelí…. Así que poco cabe esperar, pues, de la próxima visita de Zapatero a la región, más allá de las buenas palabras. Pero, por encima de anécdotas como ésta, queda en la memoria la experiencia del viaje solidario de una delegación muy plural que, gracias sobre todo a su coordinador, Manuel Tapial, funcionó estupendamente y sin tensiones, como se puede comprobar en los blogs a los que me he remitido al principio. Tenemos ahora el gran reto de cumplir con nuestras promesas de difundir aquí lo allí visto y participar con mayores motivos en campañas como la del Boicot, Desinversiones y Sanciones al Estado de Israel, las jornadas que en Madrid quiere organizar la Asociación “Haydée Santamaría” (a las que asistirán varias de las personas que vimos en este viaje) en la primera quincena de diciembre y la Marcha Internacional a Gaza del 27 de diciembre al 2 de enero próximos que se está preparando.

Madrid, 10 de octubre de 2009

Para información y análisis recientes de la situación en Líbano y los resultados de las últimas elecciones me remito al dossier “Líbano: las piezas del rompecabezas” y en particular al artículo de Alberto Cruz “Análisis postelectoral, geopolítica y el papel de Hezbollah” en el número 39 de la revista Pueblos, septiembre 2009 (www.revistapueblos.org)

Por Jaime Pastor, profesor de ciencia politica de la UNED y miembro de Izquierda Anticapitalista.

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