Primer día de trabajo en el Líbano.Estamos en Saida, la tercera ciudad más poblada del país, y la ciudad que acoje dos de los campos de refugiados palestinos más poblados del territorio. La asociación Cultura, Paz y Solidaridad Haydée Santamaría nos ha ocupado la tarde con encuentros intelectualmente interesantísimos, de los cuales hemos podido sacar lecturas que creo pueden ser de vuestro interés; para la reflexión y el anàlisis. Mañana pisaremos el primer campo que se incluye en los 4 que conoceremos a lo largo de estos días. Será Chatila. En el Líbano viven poco más de 3 millones de ciudadanos, y en estos superpoblados campos de refugiados, más de medio millón. Hombres, mujeres y niños sin ningún tipo de derecho civil reconocido, a quien se ha prohibido construir-se o comprar una casa fuera del campamento, quien tiene prohibido trabajar en más de 70 profesiones, y que no puede ni ser tratado en hospitales públicos libaneses ni escolarizar en las escuelas del estado a sus hijos.
Viven, crecen y mueren dentro de los campos. Muchos de ellos ya hace más de 60 años que esperan volver a sus casas, esas casas que tuvieron que abandonar en el 48 apresuradamente si no querían morir a manos del ejercito israelí.
Medio millón de personas, prisioneras de su destino, a quien el Líbano ni la comunidad internacional reconoce derechos civiles, qeu muchos otros refugiados en el mundo ven reconocidos; y que reclaman un justificado derecho al retorno, incluso sin especificar si eso pasa por recuperar sus propiedades, o sólo el poder vivir en tierra palestina.
Medio millón de palestinos refugiados en el Líbano a quien el estado que los acoje no puede asumir como ciudadanos por miedo a que rompa el fragil equilibrio construido por otro lado por esta sociedad multi cultural y multi religiosa, y a la vez oficialmente aconfesional. Un sistema basado en el equilibrio que conforman chiitas, cristianos, ortodoxos, drusos, islamistas moderados; y donde esta pressión demográfica, debidamente radicalizada, podría hacer temblar el sistema desde la base. Los libaneses reconocen y apoyan la causa por la resistencia del pueblo palestino, y así lo manifestan desde los más reacios a aceptarlos como ciudadanos, hasta los que los querrían como parte del parlamento; y los quieren ahí como una muestra física casi perpétua de la injusticia que se ha cometido con el pueblo palestino los últimos decenios, en la tibieza de la comunidad internacional de hacer cumplir los acuerdos de les Naciones Unidas en territorio palestino e israelí.
Un drama humano, consecuéncia de las muchas negligencias diplomáticas, políticas, en que mañana profundizaremos. I lo haremos escuchando propuestas como la que nos hace el doctor en antropología palestino Jaber Suleiman, refugiado desde el 48, y que ve en el que llamamos Derecho de Retorno, en recuperar las fronteras del 48, e incluso en la creación de un estado único, democrático y aconfesional, en la tierra que hoy, dividida y destrozada, se llama Israel y Palestina, la única solución a este conflicto.
Y también visitando y explicandos el drama humanitario de los miles de personas que malviven en el campo de Xatil.la, despuès de interpelar también algunos diputadoss libaneses sobre el porquè de un reconocimiento civil –no necesariamente nacionalizandolos- de los derechos de los palestinos refugiados en el su territorio. Una cuestión que, por otro lado, estas últimas horas hemos podido comprovar como de incómodo les resulta responder.

Rita Marzoa, periodista de Catalunya Radio.

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