Es curioso el desconocimiento que tenemos de la gente y lo fácil que nos resulta hablar sin saber. Unas conversaciones sin perjuicios, con ganas de escuchar, te descubren las tonterías que manejamos. Digo tonterías por que podría hablar que existe alguna intención perversa en que la realidad no tenga camino y este se convierta en inaccesible o como poco en tortuoso ¿Qué intereses provocan un mundo inestable, en continua destrucción?
Desde el desconocimiento entre la gente de nuestro propio estado para que las ideas ni fluyan, ni confluyan, al desconocimiento de una causa como la Palestina. Hablamos como estadistas y tratamos el problema desde lo profesional con la distancia de un médico, que lejos está de sufrir por el paciente.
Pero si te acercas, y para ello hay que hablar para saber y poder entender, ves el dolor de un pueblo, ves el dolor de la gente, ves la desesperación del tiempo que pasa como un castigo y ves a esas personas que son como nosotros, ni peores ni mejores, como nosotros.
Deberíamos preguntarnos qué haríamos en su misma situación y qué esperaríamos de un futuro sin esperanza y siendo objetivos a desaparecer, simplemente por ser memoria viva.
Te das cuenta que ya no vale con humillar, usando la mentira, que ya no vale con repartirte los despojos de un pueblo al que han robado su tierra, ahora también quieren dejarlos sin memoria e identidad.

Jesus Sanchez, activista por los derechos humanos y miembro del Ateneo Republicano de Vallecas (Madrid)

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