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Nabil en Badawi

Me suele pasar que, al volver de viajes memorables como el que hicimos en esta ocasión, me regalo a mi mismo momentos de reflexión sobre lo acontecido, y trato de sacar conclusiones al respecto.

Cuando comencé ese momento reflexivo, después de una larga siesta tras volver, lo primero en que me pasó por la cabeza fue una pregunta: qué es la vida.

Pensé en el poema de Calderón de la Barca: “¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”. Qué bonito. También pensé en las cachondas palabras del cantante catalán Josmar al respecto: “La vida és una sorpresa, et xucla com una compresa” (la vida es una sorpresa, te absorve como una compresa[1]). Me vino también a la cabeza lo que dijo en su día John Lennon, algo así como que la vida es aquello que te va pasando mientras te empeñas en hacer otros planes.

Finalmente me vino una frase a la cabeza que ya ni recuerdo quien dijo. Algo así como que la vida es una sucesión contínua de problemas que solo se agotan con la muerte.

Entonces pensé en un paseo que dimos en nuestro viaje por el campo de refugiados de Shatila, nuestra Shatila palestina, uno de los recuerdos palestinos más dolorosos, y como, en medio del camino, intrépidos y animados, con una Laura incansable, cámara en mano, nos encontramos a una anciana y decidimos hacerle una entrevista espontánea preguntándole sobre la vida en el campamento y sus sensaciones. La recuerdo como si la tuviese ahora mismo delante de mi. Recuerdo sus ojos de color negro azabache. Estaban apagados, faltos de brillo, inexpresivos. Entristecidos, como quien sólo mira por mirar. De su casi centenaria garganta surgía un hilillo de voz que denotaba queja y a la vez desgana, como quien protesta pero ya sin fuerzas ni esperanzas de que pueda servir para algo.

Cuando nos despedimos de ella, apresurados por nuestro programa extenso de visitas a lugares y personalidades, me pregunté cuánto tiempo llevaría viviendo ahí nuestra anciana, cuanto tiempo habría pasado desde que sus ojos dejaron de brillar, cuál fue el último día que de su cara brotó una sonrisa, cuando fue la última vez que se sintió feliz.

Al rato, alcé mi vista para ver a mi izquierda a Rita. Como si estuviese telepáticamente conectada a mi y a mis pensamientos sobre aquella mujer, ya había comenzado a llorar. El suyo era un llanto silencioso. La entendí muy bien. La abracé fuerte, y sin darme cuenta, a la vez, encontré alivio para mis pensamientos y mis sentimientos.

Entrando ya en un análisis en clave política, si hay algo que los palestinos en el Líbano tienen claro es que quieren ejercer su derecho al retorno, aunque sea de aquí a cien años. En eso, al menos conceptualmente, no parece haber ningún tipo de diferencia con la visión parlamentaria libanesa. Todos los partidos apoyan y defienden, sin excepción, dicho derecho al retorno. Por consiguiente, también argumentan que no es siquiera planteable nacionalizar a los palestinos como libaneses, pues les haría volver atrás en su reivindicación histórica, y haría que un problema originado por la ocupación israelí de palestina, y por lo tanto, responsabilidad primera del estado de Israel, recayese en quien no tuvo nada que ver al respecto, Líbano.

Donde sí hay planteamientos contrapuestos y visiones a conciliar es en lo referente a la otorgación de derechos civiles, sociales, de propiedad, de salud, educación y de trabajo a los casi 400.000 refugiados palestinos que viven en Líbano. Hay quienes piensan que darles esos derechos a los palestinos es comenzar a acomodarlos, proceso que también les llevaría a olvidar su derecho al retorno. Por otra parte, los hay que piensan que la no nacionalización no tiene nada que ver con la otorgación de dichos derechos, y que se trata de que, mientras los palestinos sigan viviendo en el Líbano, y hasta que puedan volver a Palestina, puedan tener una vida digna y honrada.

Desgraciadamente, la situación de fragmentación confesional que se vive en el Líbano, ligada con el trauma todavía muy reciente de 15 años de guerra civil, que planea todavía por la conciencia colectiva, no ayuda para nada a los palestinos. Íbamos en el autobús, cuando de repente quise compartir con Teresa una reflexión, diciéndole: “Te has fijado en el ejército libanés? No son el típico modelo de hombre de ejército, alto, fuerte, serio…”, y ella en un alarde de imaginación me contestó “Será que los eligen por cuota confesional”. Mi carcajada fue enorme, y momentos después pensé que en el fondo eso es la realidad libanesa. 17 es el número de diferentes confesiones que hay en el país, y ninguna ha de verse deslegitimada o ignorada. Miembros del partido Socialista, de Walid Jumblad, nos explicaban que en las últimas elecciones podrían haber llegado a acumular 18 escaños en el parlamento, pero que finalmente fueron 12, pues había una agrupación de otra confesión que no tenía representatividad, y tuvieron que ceder esos 6 escaños.

 

Bajo este contexto, los palestinos son, para una parte del parlamento libanés, un peligro a la estabilidad del mismo país. El trauma ya citado hace que nadie en ningún momento se plantee que los palestinos puedan ser un factor de éxito en la creación de riqueza para el propio Líbano, tal como lo han sido en el resto de países de medio oriente y el Golfo Pérsico. Sobre el palestino en el Líbano cuelga permanentemente un signo de interrogación, que perpetúa su situación, y hace que cada día sea más irrespirable que el anterior.

 

Los palestinos refugiados en el Líbano quieren vivir. Quieren que la vida sea lo sorpresiva que le parece a Josmar, o ese sueño que describe Calderón de la Barca. Quieren sentir la excitación, la alegría y la esperanza que nunca han vivido. Es necesario que les devolvamos a los palestinos el brillo en los ojos de quien mira hacia delante y vislumbra la luz de un nuevo amanecer. Y al verla, sonríe.

 

Por lo que hace referencia a lo vivido en Siria, decir que parece que la resistencia irakí a la ocupación norteamericana está más activa que nunca, pero al mismo tiempo, y una vez acabe dicha ocupación ilegal e ilegítima, comenzará un complicado proceso para controlar la situación de inseguridad ciudadana que se originó aprovechando el caos generalizado que se vive en el país. Un Irak libre y fuerte, referente como siempre fue de educación al más alto nivel en la zona, proclamará pronto que habrá ganado la guerra contra los Estados Unidos de América y sus aliados. La cuestión a partir de aquí será cómo se cambia de la actual situación de resistencia armada generalizada a un proceso político libre del condicionante colonial, pero que sea capaz de dar a las diversas comunidades confesionales en Irak reconocimiento y representación. En todo caso, si Líbano lo pudo hacer tras 15 años de guerra civil, cabe esperar que Irak también lo conseguirá.

Nabil Mansour, músico catalan de origen palestino.


[1] Con perdón de las damas.

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rita marzoa

Començaré el relat pel final. Segurament és una manera de començar, com qualsevol altra, però crec que el resum de tot plegat es va produir a la cua d’embarcament a l’aeroport de Damasc, de tornada cap a casa. Un grup de Palestins pujava al mateix avió que nosaltres, per participar a Estocolm en unes jornades sobre desplaçats forçosos. En Nabil parlava amb un dels homes que acompanyaven les moltes més dones i noies que formaven partd’aquella expedició, i ells dos, l’home desconegut i el Nabil, es van presentar com “jo també sóc palestí”. En aquell moment va sortir del meu cor, però també del meu cap, dir-li al Nabil que li diguès a aquell home que tots nosaltres també n’erem, de palestins. I penso que aquest és el sentiment resum del viatge vital a que m’ha convidat Cultura, Pau i Solidaritat, i que he après dels molts palestins, inclós el català, que aquests dies han compartit vida, patiment i fortalesa per continuar la lluïta en aquesta experiència sobretot libanesa. Salto en el temps per explicar-vos com va començar tot. La Laura em va fer arribar per mail, i desprès que haguessim col.laborat amb una entrevista anterior, i en els pasadissos de la ràdio, la possibilitat que el Solidaris participès d’aquest viatge. No em va costar gens convèncer el meu cap per ser als Camps al Líban i Síria per explicar-ho amb els nostres ulls als oients de Catalunya Ràdio. La vocació de ràdio pública ha de permetre aquests propòsits quan ens els posen tan a l’abast, i l’obligació d’algú com jo és absorvir el màxim i explicar-ho amb honradesa professional. El següent pas màgic va ser conèixer l’energètic Manu en un esmorzar de feina, i que em posès a l’abast algú a qui no conexia personalment, i que ha estat una de les enormes sorpreses del viatge, de qui he segrestat, i espero que me la deixi conservar, una bona amistat. No conexia abans al Nabil personalment, tot i que n’havia sentit a parlar per amics comuns. I tot el que em van explicar era cert. Energia, comprimís, fortalesa, convicció, sensibilitat i ganes efectives de transmetre allò que és, sense imposicions ni prejudicis. Amb el Nabil vaig començar el viatge. Un bon passeig per Praga. I la descoberta de bons companys de viatge –de Madrid, de Valladolid, de Leganès- en aquesta decoberta d’una veritat interferida per informacions molts cops malintencionades, i fins i tot per la ignorància voluntària de qui no té la voluntat a saber-ne més. La introducció ha estat volgudament extensa perquè penso que la part humana del viatge ha estat fonamental per entendre com ha entrat en la nostra consciència la realitat palestina al Líban. Comencem amb el viatge, doncs. I ja em perdonareu si per deformació personal, més que no pas professional, passo una mica de puntetes pel que va ser la trobada municipal a Saida –interessant, intel.ligent i necessària- i per les entrevistes al Parlament, de les que em quedo amb l’actitut assèpticament correcta d’Alain Aoun, representant del partit cristià, metàfora del sentiment del país que diu al refugiat palestí “la teva causa és la meva, mentre no m’incomodis en excès”; o amb la demostració de força i dogma del diputat de Hezbollà envoltat de càmeres de televisió, i repartint somriures continguts a una delegació que esperava el que va sentir en aquell despatx. ENriquidor com poques converses ena quest viatge, la mantinguda de manera oficial en forma d’entrevista, i posteriors mantingudes de manera oficiosa en hores d’autocar, amb el Doctor Jabel Suleiman. Ha estat una de les descobertes intel.lectuals del viatge (juntament i ja em disculpareu la resta, amb la del Jaime i la Teresa). Gent amb pòsit i realment revolucionària. Amb l’Alícia hem comentat en diverses ocasions al llarg de les hores compartides que el que avui en dia és realment revolucionari és voler la pau, i lluitar des de la no violèncai activa. I això és el que d’alguna manera postula la idea final del Doctor Suleiman –tot i que cal dir en honor a la veritat que ni condemna ni desaprova cap mena de resistència. La proposta d’un únic estat laic que aculli tots els ciutadans que avui viuen i els que vulguin tornar en terrotiri palestino-israelià é suna idea moderna, lògica, i realista si no fos que els interessos de la supremacia del govern israelià impideixen la seva realització. Jabel no creu –com tampoc no creuen molts dels palestins refugiats- en les converses de pau (un eufemisme motl bén escollit per crear adeptes a nivell internacional). Converses que com diu Teresa Aranguren posant en boca del doctor Shafi, un metge de Gaza al seu llibre Palestina, el hilo de la memoria –gracias Teresa!- del que realment serveixen és per a que Israel avanci menjant territori, i que quan són a punt de tancar acords realment de pau, siguin dinamitats des de dins pels enemics d’aquesta pau, bàsicament fonamentalistes jueus. El Doctor Suleiman ha estat per a mí un far potent, una referència intel.lectual necessària i exportable. Un home bo i savi, que va enriquir extrardinàriament la meva feina. Acompanyant en Jabel, Mustafá i en Firas, tres homes a qui jo no podré oblidar. La bonhomia del primer, l’actitut de treballador constant, però la tristesa de la seva ànima, em van semblar una metàfora absoluta del poble palestí. I l’actitut al.legre, lluitadora, mostrant unes ganes de viure i d’encarar el seu futur per tal de fer-lo lliure de’n Firas, amb el mocador a la ma, i ballant al jardí d’aquell restaurant, picant i fort de peus a terra, són expressions gràfiques de sentiments tan diferents… Són tantes les coses a dir, i no vull ser excessiva, que començaré ara el capítol de les visites als camps. Shatila, el primer, en ordre absolutament oportú, emocionalment intens. L’energia que desprenia aquell terra sota el qual hi descansaven les víctimes de la massacre, i sobre el qual la indecència moral de motls hi va avocar deixalles durant tants anys, va fer remoure el més profund de la meva persona. Vaig intentar apartar-me, consolar algú tan epidèrmic com la Patri, mirar a terra, a les roses blanques de l’entrada, però els meus ulls marxaven cap a les fotografies de la massacre dels pòsters i les mirades dures segurament de ràbia d’alguns dels qui formavem l’expedició. No va ser allà que vaig explotar, sinò poc desprès, en un carreró de misèria, on la mirada d’un nen em va reclamar seguraments ense voler-ho tantes explicacions com a part d’aquella mena d’eufemisme que es diu comunitat internacional, que la interpel.lació em va fer sentir miserable. He viscut altres drames socails, però la indecència que vaig sentir com a persona en aquell moment no l’he sentida mai abans.Va ser una bufetada difícil de païr, si no fos perquè el passeuig posterior pels carrerons decrèpits, a les cantonades dels quals hi veia els cossos mutilats dels seus nens del 82, em va fer reaccionar en sentir la força dels qui ara hi vivien. La d’ un dentista jove que pintava les 4 parets de la seva “clínica” de 8 metres quadrats, o la d’un mestre i la seva dona que indignats reclamaven drets civils al govern del Líban. Havien anat a visitar els pares que vivien al camp, ells que ja havien pogut refer les seves vides, amb els seus dos fills i la seva vespa, fora del camp, fent de mestres d’una escola. Chatila encara em remou les entranyes, i la lectura del llibre de la Teresa al tren o l’autobús tot anant a la feina, em fa necessària la vostra presència un altre cop per rebre una abraçada o un petó dels que m’heu donat aquests dies. Ain el Hiluéh em va semblar l’ordre dins el caos. L’anecdòtica arribada al check-point, les visites a la policia, l’hospital, odre i ganes de ser una societa organitzada enmig del caos de superpoblació, delinqüència i degeneració sòcio-econòmica obligat per les circumstàncies, fa valorar molt més el desig de civilitat que mostraven responsables d’infraestructures com el Mustafá o el Firas. Càrites Menorca va ser una mostra d’alè nacional en un espai on costa respirar, i no cal dir que en aquest camp crec que caldrà plantejar l’ajuda que el programa de ràdio ha de recolzar. Nahr el Bared, devastació, misèria, bidons d’aigua no potable que feien emmalaltir els refugiats, cases de xapa que agreujaven encostipats a l’hivern i atacs de calor a l’estiu, eren la mostra de la negligència de les Nacions Unides als camps. La venjança contra el fonamentalisme, colat de manera indecent en camps de palestins refugiats, i que encara ara en pateixen les injustes conseqüències. I l’energia d’un casal d’infants en forma d’un pallasso psicòleg i un potentíssim Samsó de cabells rinxolats amb la samarreta del Che, que et fan tornar l’esperança en la humanitat. Al-Baddawy, l’escenari triat per l’organització perquè el Nabil ens tornès a fer posar els péls de punta amb les seves cançons tradicionals i la cirereta de l’himne palestí; camp on els responsables de l’OAP ens van mostrar orgullosos, i amb fonament, el seu hospital i les seves llars d’infants, on matí i tarda 150 menors de 3 anys omplien les aules, al matí els del propi camp d’Al-Baddawi, i a la tarda els qui fugint de la destrucció de Nahr el Bared, superpoblaven aquesta nova ubicació. La visita al sud del Líban, trepitjant nous escenaris de l’horror com els bombardejos de Qana, o disfrutant d’una fruíta i uns dolços extraordinaris amb l’emoció de la “terra promesa” d’escenari de fons, segurament van ser una postal inoblidable, si no fos perquè al final vam haver de viure i compartir una estoneta amb “nuestros muchachos a este lado de la frontera”, situació que subratllo per preguntar, perquè d’aquest cantó i no de l’altre; i perquè no fos també perquè ja de nit, la imatge dantesca de la presó, i la caixa metàl.lica on vaig voler sentir una mica més del que ha sentit el poble palestí, van provocar-me nous sentiments contradictoris. Tot i això guardo a la rtina la samarreta morada del Nabil al costat de la camisa blanca del Mustafà mirant a l’horitzó, aquella tarda a la fontera. Ja em permetreu que guardi pel més íntimament catàrtic l’agradable vetllada del sopar de comiat al Líban, la música de guitarra amb lletra russa, el ball amb el mocador a la mà, els mitjons mullats, i el wiski de final de festa. I ja em disculpareu també si passo de puntetes pels continguts sirians. Molt interessants, contradictoris, respectables, però segurament menys compartits en la meva consciència que els anteriors. També en guardo rebut, per poder desenvolupar-los un cop els hagi pait una miqueta més. Em vaig quedar amb ganes –tot i ser conscient de la impossibilitat física i intel.lectual de fer-ho- de saber com vivien a Síria els palestins que s’hi havien refugiat. Ui, per cert, molt guapos els ambaixadors eh? Si em permeteu, fent un joc una mica tarantinià, acabaré el meu relat com l’he començat, en aquest viatge de tornada, i pujant a l’avió que ens havia de dur de Damasc a Praga. Ho faig volgudament per dues coses: la primera, perquè no suporto els comiats – tot i que puguin tenir un punt fins i tot màgic. I segona perquè el que us vull acabar exposant és una reflexió professional íntima que crec que ha de resumir bona part del que m’emporto. Vam agafar un diari dels que regalaven a l’entrada a l’avió. Al Nabil li preocupava què s’estava explicant de la mesquita d’Al Aqsa. La fotografia que il.lustrava la notícia era la d’uns adolescents palestins llençant pedres contra no se sap qui. I em va dir: “Perquè la foto ha de ser la dels palestins defensant la mesquita en una actitut agressiva, i no veiem els fonamentalistes jueus mirant d’entrar-hi, o els soldats israelians tensionant la situació?”. El Nabil té raó, l’obligació de l’exercici responsable de la meva feina és la de fer que algun dia la foto sigui l’altra, perquè hi ha qui té el cap enfonsat al water, i qui l’hi posa agafant l’altre pel coll. I voler respirar per sobreviure és instint i obligació. Gràcies a tots per fer-me millor en aquest viatge.

Rita Marzoa, periodista de Catalunya Radio

02parlament
Por casualidad descubrí la iniciativa del puente a la otra orilla y enseguida supe que debía formar parte de ella, ante todo deseo agradecer a los organizadores por haberme dado la oportunidad de formar parte de esta maravillosa idea que nos ha permitido ver en persona la realidad de la vida de los palestinos en los campamentos de refugiados del Líbano, sin tener que verlo a través de ninguna manipulación favorecedora a terceras partes como nos tienen acostumbrados algunos medios de comunicación por desgracia.

Mi calvario empezó antes del viaje para reunir todos los documentos necesarios para realizar el viaje, ya que mi pasaporte caducaba en Enero y había que justificar la renovación, por lo tanto pase por la comisaría varias veces, en fin lo peor fue que llegué a la embajada de Siria cinco minutos antes de que cerraran el plazo de presentación del visado, al fin cuando lo entregué supe que ya mi viaje estaba escrito y que ya nada lo podía parar, aprovecho este párrafo para agradecer el gesto que nos hizo la embajada de Siria al obsequiarnos con un visado de honor a todos los miembros de la delegación.

Ahora solo queda anunciarlo a los mío, pues bien conté los motivos del viaje y los detalles de este a mis padres y mis amigos y para mi sorpresa se reían y nadie me tomaba en serio, todos me decían seguro que haces la maleta para ir a Argelia, ya que, ¿quién iría a estos países en conflicto?, con riesgo de guerra en cualquier momento. Cuando enseñe el billete de avión a mis amigas, se asustaron y todas intentaron hacerme cambiar de opinión, pero nada de nada, les dije que la gente que malvivía allí son seres humanos como yo y yo no soy mejor que ellos y mi vida no vale mas que la de ellos simplemente porque yo he tenido la suerte de vivir en un país que vive en paz.

El caso, mi maleta ya esta hecha, llegué al aeropuerto y me encuentro con mis primeros compañeros, empezamos a mirar las noticias y a leer las primeras mentiras que escribieron algunos medios sobre nosotros, pero ánimo el motivo de nuestro viaje debe animarnos para continuar.
Llegó la hora, embarcamos y tras hacer una escala en Praga, sobrevolamos Beirut, es tal y como yo me la había imaginado, no hemos tenido ningún problema en el aeropuerto.
El día uno de Octubre, nuestro primer encuentro fue con el alcalde de Saida, hemos tenido la oportunidad de conocer a varias organizaciones locales que estaban en el acto y sobre todo transmitir a los presentes el motivo de nuestra visita, por la tarde fuimos a la casa de una leyenda local de Saida, el Dr. Ossama Saad, que nos recibió en su casa y nos dio su visión sobre el panorama político libanés y su postura sobre la causa palestina, a la salida del acto, no había visto tanta prensa reunida antes, por lo visto es una persona muy admirada por los suyos y con mucho peso en la región, mas tarde cuando viajabamos en autobús veíamos sus fotos colgadas en todas partes.

El día siguiente fuimos al parlamento del Líbano, lo que mas me extraño es que las medidas de seguridad para el acceso a este eran inexistente, no correspondían a un país en conflicto, transmitía mucha seguridad, a nuestra llegada, nos acompañaron a una sala en la cual nos reunimos con los tres grupos parlamentarios que respondieron a nuestra invitación. El primero en aparecer fue el diputado de Aoun, mas tarde el de Hezbollah, los dos nos explicaron brevemente (por falta de tiempo por nuestra parte) la escena política libanesa y sobre todo y lo mas importante, la postura del partido hacia la situación de los palestinos en el Líbano, cada uno tenía su propia forma de apoyarles, sin embargo todos los grupos se ponían de acuerdo en no conceder la nacionalidad libanesa a los palestinos. Sin embargo los tres grupos decían que debían gozar de derechos civiles como los demás libaneses. Faltaba el tercer grupo parlamentario al cual hemos ido a ver en la sede de su partido, el grupo de Jumblat, representante de los druzos, además de hablar de los mismos temas que los grupos anteriores, uno de los representantes del partido, hizo una excelente aclaración sobre la escena económica libanesa contemporánea, lo que nos ayudó a entender muchos de los problemas políticos que vive el país.
Después de comer, fuimos al cementerio de Chatila, sin duda fue el momento mas difícil de todo el viaje, no fue nada fácil tener a tanta gente enterrada bajo nuestros pies, eran mas de cuatro mil personas, las cuales veíamos en unas terribles imágenes colgadas a lado, fue duro muy muy duro aquel momento.
El primer campamento que hemos visitado fue Chatila y para mi opinión, es donde las condiciones de vida eran las mas difíciles, olía a desesperación, frustración, se veía a la población con una tristeza y pobreza que no me imaginaba, lo mas gratificante ha sido ver la sonrisa de los niños cuando se les ha entregado los pin´s de la ciudad de Leganés por parte del director de la alcaldía. No hace falta decir que las condiciones de vida son infrahumanas y que la gente allí sobrevive como puede haciendo su vida dentro del campamento y intentando sobrevivir de cualquier manera.

El segundo campamento en visitar fue el de Ain el Hiluéh cercano a Saida, tras una parada de unos 15 minutos en un check point para verificar la autorización de nuestra visita, hablé con los militares y me han dicho que son medidas de seguridad para nuestra propia protección……… .
Hemos llegado a Ain el Hiluéh, las calles son muy estrechas y llenas de peatones y de coches, me estaba preguntando como iba el autobús poder llegar a nuestro destino, sin embargo llegamos y creo que el mundo árabe tiene ese caos y descontrol que en realidad hace su encanto, al menos para mí, ya que a pesar de todo, cada minuto que se consumía en ese sitio, en el Líbano y en Siria, me sentía cómoda, me sentía en casa, cada vez que oía la llamada a la oración me sentía en casa, en todo momento me he sentido contenta de estar con mi gente, creo que tanto Nabil como yo, éramos el puente de las dos orillas, sin embargo no podemos querer a ninguna de las dos orillas mas que a la otra, porque en definitiva éramos los dos parte de las dos orillas, teníamos parte de las dos y tenemos un cariño especial para cada una de las partes y esto para mi se acentuó aun mas con este viaje, este viaje me ha permitido conocerme a mi misma, descubrí en mi partes que no conocía.
Volvamos a nuestro campamento donde tras repartirnos en grupos, empezamos nuestra labor, acompañados de escoltas, visitamos el colegio de los niños, a los cuales dimos camisetas de equipos españoles, mochilas, peluches, ellos ya conocían los equipos españoles e incluso los últimos fichajes de cada equipo, como es habitual en oriente medio, la inversión principal de las familias es la educación de sus hijos, en el colegio al que fuimos acudían niños que no podían ir a la escuela por tener dificultades de aprendizaje o que habían repetido reiteradas veces, sin embargo nos explicaron que la escuela de la Onu recibía a todos los alumnos, tanto los que tenían el estatuto de refugiado, como los que no lo tenían.

Antes de irnos, Inma del Ayuntamiento de Leganés, me pidió preguntar a la directora, cual eran las cosas que hacían mas falta a los niños en este momento la directora le dijo que solo tenían un ordenador para todos, lo que limitaba el aprendizaje de los niños.
Después fuimos a la asociación local de minusvalidos, antes de entrar en mi mente me decía a mi misma pobre minusválidos que además de vivir en todas las penurias de estos campamentos, encima tienen el añadido de su minusvalía. En esta asociación pusieron en nuestro conocimiento la falta de especialistas y de accesorios específicos para minusválidos.
El tercer campamento que visitamos fue el de Nahr el Bared, la situación era catastrófica, nunca había visto en directo tantos edificios tiroteados y tanto olor a bomba, de nuevo me pregunté que culpa tenía esta pobre gente de vivir esto. En la parte donde estaba realojada la gente, las casas fueron reemplazadas por contenedores, habían seis personas viviendo en un contenedor y decir que yo me peleo con mi hermana pequeña para quedarme con nuestra habitación para mi sola, por supuesto de vuelta a Madrid esto hizo que cambiara de actitúd y me enseño a compartir, sinceramente mi actitud anterior al viaje me pareció vergonzosa, hay que ver lo que aprendí de esta gente.
A continuación nos fuimos al centro juvenil donde los responsables del comité popular del campamento (una especie de ayuntamiento que tienen todos los campamentos y que pone orden en estos y dirigen el campamento, sus miembros son compuestos por CASI todas las fuerzas políticas palestinas) nos explicaron toda la historia del campamento nos mostraron los planos de reconstrucción y nos explicaron que dicha reconstrucción estaba paralizada por el recurso interpuesto por el partido político de Aoun ya que se encontraron restos arqueológicos debajo de este.
La reunión tuvo lugar en el centro juvenil del campamento dirigido por un valiente chico llamado Milad que había estado hasta el último momento en el centro juvenil durante los tiroteos, era un héroe vivo de los tantos héroes anónimos de los cuales oía hablar en el mundo árabe.
Por la tarde fuimos al campamento de Al-Baddawi donde la gente nos recibió con mucho calor, allí Nabil dio un concierto en árabe, en castellano y en catalán, era todo un orgullo para sus compatriotas palestinos.

En siria, tuvimos la ocasión de ver a los refugiados iraquís, padres, madres viudas y niños obligados a vivir en un país que nos es suyo, sin embargo me alegro ver que en Siria tanto los refugiados palestinos como los iraquís tenían un buen recibimiento y habían sido acogidos por sus hermanos sirios como es debido.
En fin lo que he aprendido antes y después de mi viaje, antes de viajar esta gente, me refiero a los refugiados me daban pena y lástima, sin embargo después de mi viaje me dieron coraje para luchar, ahora les tengo respeto y admiración por luchar contra todas las dificultadas que se encuentran y superarlas, realmente creo que cambiaron mi visión de la vida y me mostraron que uno debe ser persistente en sus ideas y objetivos y no dejar de luchar por sus derechos, porque la vida es una guerra llena de batallas que hay que superar para llegar a su meta.

Por lo tanto que solo me queda decir que me alegra haber participado en esta iniciativa, estoy encantada de haber podido conocer a tanta gente buena de la otra orilla, porque hay que decirlo que es gente muy humana muy cercana al corazón como se dice en el dialecto local, también estoy contenta con el grupo de mi orilla con el cual he viajado, eran todo muy majos y por lo tanto he ganado nuevos amigos, no puedo nombrarles uno a uno porque somos veintidós en el grupo, espero que me perdonen, pero me encanto compartir habitación con la adorable Patricia, me encantaba verle la cara repartiendo sonrisas entre los niños se nota que disfrutaba haciéndolo, también debo agradecer a Dios que Angel haya estado entre el grupo porque sinceramente era la alegría del grupo, sin él sin duda se habría notado, hay que subrayar también la presencia de Manolo que por cierto se había ganado el amor de todo oriente medio, lo que allí la gente tenía por él era adoración y no es nada fácil ganarse la confianza de la gente árabe por lo tanto Chapeau Manolo!
Que decir de Laura que gracias a ella tenemos las imágenes de todo nuestro viaje, la pobre no dejó de grabar durante todas las visitas, ahora mismo me imagino que le debe de doler el hombro, también echo de menos las canciones de Tereza en ruso, canción que hemos tenido la suerte de escuchar dos veces!! Que lujo……ah y para Rita, nuestra periodista de cataluña solo decirle GRACIAS por ser tan maravillosa y tan humana, finalmente debo felicitar a Manu por haber llevado esta iniciativa con tanto éxito, porque siendo tan jóven, ha podido reunir a personas tan diferente en un proyecto al otro lado del mundo, sin que haya ningún tipo de complicaciones y con un programa tan eficiente no es nada fácil, además de felicitarle le pido que esta no sea la última. Mi agradecimiento también a la organización local, a la gente de Aidoun y de Human Call que nos atendieron maravillosamente durante nuestro viaje sobre todo a Jaber y Mustafá, sin olvidar todos los demás.
Finalmente hay que nombrar a los conductores que nos llevaron a todas partes y que siempre ponían las canciones de mi cantante favorita Najwa Karam , me dio mucha pena despedirme de ellos, nunca suelo llorar en público, sin embargo mi despedida de ellos me hizo llorar.
Se que muchos se van a enfadar pero es que llevo dos horas escribiendo por lo cual os pido perdón y os mando un besazo.

Vuestra hermana Shahinez

A la hora de valorar este viaje no quiero entrar en resúmenes por días ni en valoraciones políticas pues el que me conoce sabe que no es lo mío. Quiero valorar el lado humano, el divino….
Todos sabíamos lo que íbamos a encontrar en este viaje, en prensa y televisión habíamos visto mil imágenes del desastre.
Edificios derruidos, gente entre miseria, pero este viaje fue mas haya… En este viaje pasamos del horror a la paz.
Hay sensaciones difíciles de describir y una fue en Sabra y Shatila.
El segundo día de nuestro viaje, nos llevaron al lugar donde tuvo lugar la masacre de Sabra y Shatila en la que murieron entre 700 y 3000 palestinos mientras el mundo miraba sin hacer nada ese 16 de Septiembre del 82. En ese lugar hace tan solo unos años que hay una placa que recuerda la matanza, en el mismo lugar en el que descansan los que allí murieron.
Y en aquel lugar, testigo de tanto sufrimiento pude sentir el horror, y llore por el. Nunca antes sentí algo tan fuerte, nunca antes había sentido a la muerte.
Pero hasta la muerte puede ser dulce, en la cama de una anciana rodeada de amor, pero esta muerte era distinta, solo sentí horror. Y después de este doloroso día me costaba creer que fuera a encontrar algo hermoso en este viaje, pero lo encontré.
Las calles de un campo cualquiera nos mostraban los testimonios de los ancianos del 48, de los que salieron de su casa con la promesa de volver, ellos te contaban sin que les entendiéramos, pero no hacían falta las palabras, hablábamos el mismo idioma….
Y aun cuando sus palabras solo transmitían desolación, yo encontré la paz, la mirada limpia del que no teme nada, del que no oculta nada y de nada se avergüenza.
La misma paz de los ojos de los niños que buscaban con su sonrisa encontrar la tuya, solo un gesto, paz.
Y sentí una paz tan fuerte como el horror anterior. Y también sentí esperanza, y también era tan fuerte como la paz o como el horror. Y fue fácil encontrarla, rebosaba en los ojos de los que trabajan cada día por un futuro y aunque piensan que trabajan para ellos lo hacen para todos, lo hacen para el mundo, nos sirven de ejemplo, ejemplo de trabajar para un mundo mejor.

Y si me quedo con algo de este viaje es con esto:

“Te pueden echar de tu casa, destruir tu pueblo, a tu familia, obligarte a vivir en una cárcel, pero nunca te podrán quitar el orgullo de ser palestino y aun cuando has vivido el horror, rebosas paz y esperanza.”

Patricia Diez.
Asociación Cultura, Paz y Solidaridad Haydée Santamaría de Madrid.

Homenaje en Chatila

Esta es la historia de un viaje sin retorno, como lo son los viajes que te inician en algo desconocido. No es que sea desconocida la existencia de millones de personas desplazadas, obligadas a abandonar sus territorios por los conflictos bélicos y ocupaciones ilegales. Según los datos[1] de ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), son 42 millones de personas entre refugiadas, solicitantes de asilo, desplazadas internas y apátridas. En la actualidad existen 29 grupos diferentes de 25.000 o más refugiados en 22 países que llevan al menos 5 años exiliados y, para quienes no se prevé una solución inmediata.

Los datos son escalofriantes y no están todos. Estas cifras no incluyen los millones de desplazados palestinos que se hallan bajo el mandato de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA). Y es aquí donde se inicia un viaje a la realidad, donde los datos y las cifras cobran vida en rostros humanos, marcados por la incomprensión, la desesperación, el olvido y, donde un grito acallado que reclama el Derecho al Retorno para los refugiados palestinos cobra fuerza.

Durante cuatro días el Ayuntamiento de Leganés ha formado parte de una amplia y variada delegación, 23 personas de distintas organizaciones políticas, activistas y  periodistas que en el marco del proyecto “Puente a la Otra Orilla”, organizado por la Asociación Haydee Santamaría en colaboración con las asociaciones palestinas Aidoun (que significa “Retorno”) y Human Call, la libanesa Al Quds y el Ayuntamiento de Saida, hemos tenido la oportunidad de conocer la situación en la que transcurre el día a día de refugiados palestinos en 4 de los 12 campamentos que existen en Líbano, y evaluar en el terreno la pertinencia del proyecto de reconstrucción y ampliación del hospital del campamento Ein el-Hilweh que el Ayuntamiento ha financiado durante 2007 y 2008.

Aunque es necesario estar allí para comprender la magnitud que supone el entramado político, económico, social y religioso en el que se instala el drama humano, los datos siguen siendo tan alarmantes como clarificadores. En Oriente Medio hay un total de 4.618.141[2] refugiados palestinos registrados distribuidos entre Gaza, Jordania, Cisjordania, Siria, Líbano, Arabia Saudí, Egipto e Iraq. Y se estima que son 5.5 millones de Refugiados palestinos por todo el mundo. Su situación se remonta a 1948, más de 60 años, lo que convierte al pueblo palestino en el más importante y prolongado drama de refugiados del mundo, y a la expresión “las palestizaciones” como término aplicado a situaciones de muy difícil solución.

60 años de conflictos

La Resolución 181 de la Asamblea General de la ONU de noviembre de 1947, que recomendaba la partición de Palestina, desencadenó enfrentamientos armados entre el recién proclamado Estado de Israel y sus vecinos árabes. El conflicto, que se prolongó hasta julio de 1949, provocó la expulsión de más de 800.000 personas de Palestina, árabes la inmensa mayoría. Es el inicio de lo que los árabes denominan la Nakba (la catástrofe), término utilizado para designar el éxodo palestino, y en el que se produjeron más desplazamientos tras la guerra árabe-israelí de 1967 y después de la invasión israelí del Líbano de 1982.

La Resolución 194 de la Asamblea General de las Naciones Unidas de diciembre de 1948, reconoce el Derecho al Retorno de los refugiados al establecer que «a los refugiados que deseen regresar a su casa y vivir en paz con sus vecinos se les debe permitir hacerlo lo antes posible, y asimismo, a los que decidan no volver hay que indemnizarles por sus propiedades o por pérdida o daños en éstas», jamás se ha llevado a cabo. Israel se negó a posibilitar la repatriación de los refugiados árabes, cuyos pueblos habían sido destruidos en su mayor parte.

Líbano, país de acogida

La ciudad libanesa anfitriona de este proyecto ha sido Sidón o como sus habitantes prefieren llamarla Saida, una población situada a 50 km al sur del Líbano, con 300.000 habitantes de los que el 35% son palestinos.

Nos reciben en la sede del Ayuntamiento y, asistimos a un encuentro organizado conjuntamente por el Ayuntamiento y una agrupación de asociaciones palestinas y libanesas.

El encuentro es una mesa redonda sobre “la cuestión palestina y libanesa”. La mesa está presidida por el Dr AbdelRahman Al Bizri, Alcalde de Saida y participan en ella Dr. Jaber Suleiman de la asociación Aidoun, Dr. AbdelHalim Fadlallah, del Centro Consultivo para los estudios y documentación y, Jaime Pastor, profesor de ciencia política de la UNED, miembro de Izquierda Anticapitalista e integrante de la delegación.

En este encuentro, aparecen ideas, posiciones e interrogantes que a lo largo de los días siguientes volveremos a escuchar a políticos, entidades y activistas palestinos:

  • La causa palestina no es solo humanitaria también es política.
  • La presencia de la ayuda Internacional (UNRWA) está disminuyendo. Tras los últimos acontecimientos en la franja de Gaza gran parte de la ayuda económica ha sido destinada a este territorio.
  • Crece el racismo contra los palestinos. Es unánime (de palestinos y libaneses) el reclamo de NO Nacionalización para los palestinos, pero queda pendiente la cuestión de reconocimiento de derechos civiles básicos.
  • Reclaman el cumplimiento de la Resolución 194 de la ONU que contempla tres derechos fundamentales para la solución: retorno, compensaciones por daños y restitución de la propiedad.
  • Crítica a la posición indefinida de Europa, y a la continua presión al más débil olvidando exigir al estado ocupante el cumplimiento de la legislación internacional.
  • Hay grupos parlamentarios libaneses que luchan por la consecución de derechos básicos civiles para los refugiados, pero no es suficiente, es necesario una fuerza de unidad palestina que tenga una interlocución con el gobierno libanés.

El segundo día de estancia en el Líbano fuimos recibidos en el Parlamento Libanés. La pertenencia a una u otra facción religiosa marca la situación de poder en la estructura de un Parlamento ausente de representatividad paritaria, formado por 122 diputados y 6 diputadas, con presencia del 50% de diferentes confesiones cristianas y, otro tanto de confesiones musulmanas. En total 17 diferentes creencias religiosas distribuyen territorialmente su representatividad. Este entramado de dogmas y credos es motivo de la actual crisis de formación de gobierno.

Nos interesamos por conocer la situación de los refugiados palestinos que viven en Líbano.

Líbano es un país pequeño pero muy densamente poblado que acoge en su territorio a más de 400.000 palestinos, aproximadamente un 10% de la población del Líbano.

En el Líbano los refugiados de Palestina carecen de derechos civiles básicos como es poder acceder a un empleo, adquirir propiedades o libertad de desplazamiento. La prohibición de trabajar afecta a más de 60 profesiones entre las que se incluyen la medicina, la abogacía, el periodismo o la ingeniería. La consecuencia inmediata es un alto nivel de desempleo y una pobreza extrema al depender su supervivencia de una escasa economía sumergida. La prohibición de comprar bienes inmuebles a los refugiados de Palestina se mantiene en vigor desde el 2001, y quienes (más de 5.000 palestinos) compraron propiedades con anterioridad a la prohibición, no han podido registrar su propiedad.

El acceso a servicios esenciales como la educación y la sanidad es limitado y depende casi exclusivamente de la UNRWA, aunque no por igual, porque solo tienen pleno acceso quienes ostentan el estatuto de refugiados, es decir,  aquellas personas residentes en Palestina entre junio de 1946 y mayo de 1948, que perdieron sus hogares y sus medios de vida como resultado de la guerra Árabe Israelí de 1948, así como sus descendientes.

Aquellos que llegaron a partir de 1967 y después de las hostilidades en Jordania en 1970, no están registrados en la UNRWA y por lo tanto, permanecen ilegalmente dentro de los campamentos de refugiados. Son los invisibles entre los excluidos, los llamados NR (no registrados).

En el Parlamento nos recibieron tres grupos políticos con representación parlamentaria con los que pudimos conversar a cerca de la situación socio-económica del país y la situación de los palestinos refugiados en Líbano. El primero, representantes de una confesión cristiana, vinculados al Movimiento Libre Patriótico con 27 diputados es la segunda fuerza con representación parlamentaria. Nos ubicó en la situación complicada de inestabilidad que vive el país, y que se manifiesta en la crisis de formación de gobierno que tienen. Respecto a la causa palestina, tras mostrar su solidaridad con el pueblo palestino, se refirieron a la cuestión como un “problema”. Apoyan la solución que acepten los palestinos sea el derecho de retorno o la renuncia a este derecho, en cuyo caso, la solución no pasaría por la nacionalización, que sería un elemento de mayor desestabilización para la organización política del país, al dar entrada a un nuevo bloque que se constituiría en mayoritario. Tampoco son partidarios de la concesión de derechos civiles, lo que dicen iría en contra de su condición de refugiados y, sería beneficioso para los planteamientos de Israel. La solución pasaría entonces por trasladar refugiados palestinos a Europa y Norteamérica.

El segundo grupo fue el bloque “Lealtad a la Resistencia”, vinculados a Hezbolá del Líbano, partido en la oposición. Consideran que en las actuales negociaciones no existe equilibrio entre las partes negociadoras y no se puede obligar al pueblo palestino a mantener esta situación de desventaja. Abogan por la creación de una fuerza única de todos los árabes que pueda ser interlocutor válido ante Israel para reclamar la inmediata salida de los territorios ocupados, e hicieron especial hincapié en la lamentable situación en la que viven los refugiados palestinos en Líbano, reclamando a la Comunidad Internacional la responsabilidad que tienen y, cuestionando una solidaridad que no siempre va acompañada de la exigencia a Israel del cumplimiento de la legalidad Internacional.

El último grupo que nos recibió fueron representantes del Partido Socialista Progresista, pertenecientes al bloque Puertas democráticas (Jounblat). Defensores de una reforma en la ley electoral que establezca la constitución aconfesional del parlamento libanés, basada en la ciudadanía y no en la pertenencia a una confesión religiosa. Apoyan la concesión de derechos civiles para los palestinos acompañados del Derecho al retorno, en cumplimiento de las resoluciones de la ONU.

El drama humano

Tienen razón quienes dicen que la causa palestina no es un tema de ayuda humanitaria sino una cuestión política. Sin embargo mientras no se aborden temas como la ausencia de derechos civiles, la ocupación militar, la marginación y vulnerabilidad que sufren los refugiados palestinos mantenida en el tiempo, la ayuda humanitaria se hace necesaria. Es lo que pudimos comprobar al visitar los campamentos de refugiados, donde la miseria convive con la pobreza y, donde la lucha por la supervivencia ahoga la lucha por el Derecho al Retorno.

Visitamos los campamentos de Shatila (Beirut, aprox. 10.000 refugiados registrados), Ein el-Hilweh (Saida, aprox. 50.000 refugiados registrados), Nahr el-Bared (Trípoli, aprox. 30.000 refugiados registrados) y Beddawi (Trípoli, aprox. 16.000 refugiados registrados). Aunque cada campamento tiene su propia historia, comparten una estructura similar. En pocos kilómetros cuadrados, entre estrechas calles de tierra y lodo se amontonan infraviviendas que van creciendo a lo alto a medida que surge la necesidad de acoger a más refugiados.  Un complejo entramado de cables atraviesa las calles por las que tienes que ir sorteando los desagües y los basureros de los que se alimentan las cabras y quienes tienen como único sustento lo que otros no quieren.

Pudimos escuchar el estremecedor relato de las matanzas de Sabra y Shatila, mientras pisábamos la explana en la que se hallan enterrados más de 700 cadáveres y, que hoy alberga un monumento en recuerdo al exterminio de más de 3000 palestinos ocurrido en 1982, pero que hasta hace cinco años era un basurero que intentaba acallar el recuerdo. Es muy recomendable la lectura del relato de Jean Genet “Cuatro horas en Chatila”, para poder hacerse una idea de la dureza y la crueldad que allí se perpetró contra vidas humanas.

El campamento de Narh el Bared es escenario de la desolación, destruido completamente en 2007, cuando las fuerzas libanesas dirigieron una ofensiva militar contra el campamento tratando de derrotar a la resistencia islamita Fatah al Islam. Hicimos un recorrido por una zona en la que ya se ha completado la fase de explosión controlada de minas, y donde se ha comenzado una lenta y no exenta de obstáculos, reconstrucción. Gran parte de la población que abandonó el campamento, buscó refugio en el cercano campamento de Baddawi, donde vivimos uno de los momentos más emotivos del viaje cuando la música y el baile fueron instrumentos al servicio de la causa palestina, y nuestras voces se unieron a la de todos aquellos que reclaman el derecho al Retorno.

Dejo para el final, la mención a la visita al campamento de Ein el-Hilweh porque en él se encuentra el hospital de Human Call que forma parte del proyecto de ayuda internacional en el que el Ayuntamiento de Leganés lleva colaborando dos años.

Con el director del hospital pudimos analizar la situación de la salud de los refugiados palestinos en Líbano[3].

Ein el-Hilweh, está situado en la ciudad de Saida, es el de mayor extensión y población del Líbano y donde más se palpa la presión de inseguridad en su interior. Es el único de los que visitamos que está vallado y, su acceso restringido por controles del ejército libanés y en su interior por las diferentes facciones palestinas que conviven en él.

En un campamento como Ein el-Hilweh, residen aproximadamente 100.000 personas. Unos 45.000 están registradas oficialmente por la UNRWA, alrededor de 35.000 son NR y el resto son residentes de otras nacionalidades procedentes de Siria, Iraq o Túnez, estos últimos aún casados con mujeres palestinas están obligados a vivir en los campamentos porque no tienen permiso para desplazarse a otras áreas libanesas.

De hecho nos cuentan, que hay personas que jamás han salido del campamento, un área de 2 Km2.

La UNRWA dispone en todos los campamentos de refugiados de centros de salud que proveen de atención sanitaria primaria gratuita para los palestinos oficialmente registrados y, recientemente también para los no registrados. Estos servicios se encuentran colapsados, la ratio de médico por paciente en una jornada de 8.00 de la mañana a 14.00 de la tarde es de 250 pacientes. En caso de necesitar una atención hospitalaria, la UNRWA mantiene acuerdos con diferentes hospitales privados o de entidades como la Luna Creciente Roja Palestina (PRCS) para transferir paciente pero siempre con limitación de un número específico de noche por mes. A esto se añade, que estos hospitales se encuentran situados fuera de los límites del campamento, lo que implica imposibilidad de traslado para quienes no tienen permisos, por ejemplo, los NR,  y dificultad para a travesar los puntos de control (Check point) del ejercito libanés. Hasta cuatro controles hay que pasar para entrar o salir en este campamento, lo que puede suponer un retraso de horas vitales en la vida de un enfermo grave. Y es importante saber que en caso de conflictos internos dentro del campamento, el ejército libanés cierra las cuatro entradas principales del campamento, y las personas heridas no tienen ninguna oportunidad de salir del mismo.

Con el tiempo, han ido surgiendo diferentes alternativas procedentes de organizaciones locales, ubicadas dentro del campamento que tratan de cubrir las carencias con pequeñas clínicas. Trabajan sin coordinación ni contacto entre ellos ni con la UNRWA y tienen limitada la capacidad y los recursos.

Es en este escenario, donde la labor de HUMAN CALL Association (HCA), cobra fuerza y sentido. Apelan a la necesidad que tiene la población palestina de construir su sociedad civil desde dos pilares fundamentales: la educación y la sanidad.

Trabajan en el campamento desde 1986 con el objetivo de mejorar la calidad de su sanidad dotándola de atención integral y hospitalaria. El hospital de HCA continúa siendo el único dentro del campo, y el único centro médico que opera 24 horas diarias y recibe los casos de emergencia para los residentes del campo y el área libanesa colindante, sin preferencias ni discriminación alguna, lo que significa que sirve a la población multinacional de más de 100.000 personas que viven en un área de aproximadamente 2 K m2

El hospital cuenta con un servicio de emergencias, que tras la guerra de 2006 y por las cuestiones de seguridad interna del campamento pasaron a ser fundamentales. Cubre también las especialidades básicas, si bien el equipo completo está compuesto por 12 médicos, lo que resulta a todas luces insuficiente. Las patologías más habituales que atienden son traumatología (victimas de golpes, peleas y tiroteos), oftalmología  y anemia.

Su principal fuente de financiación sigue siendo la que proviene de los propios pacientes, no obstante mantienen un número importante de atención gratuita para quienes no disponen de recursos. En el año 2008, el 17% de los casos atendidos fueron gratuitos. Con la UNRWA mantienen una coordinación que sobretodo les permite disponer gratuitamente de medicamentos, especialmente lo referente a vacunas.

En estos momentos se encuentran inmersos en una obra de reconstrucción parcial y ampliación de las instalaciones del hospital en la que el Municipio de Leganés ha contribuido con 24.000 euros, que prevén tener finalizado en febrero de 2010.  A partir de ahí, su mayor demanda se centra en la maquinaria hospitalaria necesaria para poder prestar adecuadamente los servicios médicos y, capacitación técnico profesional para el personal sanitario, con el único objetivo de poder ofrecer a los refugiados palestinos una vida digna que les permita continuar en su legítima lucha por el derecho de Retorno.

 Inmaculada Muñoz, directora de Cooperacion Internacional del Ayuntamiento de Leganés (Madrid)


[1] Documento Estadístico Anual ” Tendencias Globales del 2008″. ACNUR

 

[2] Datos UNRWA ( www.unrwace.org )

[3] Informe Situación de la Salud de los Refugiados Palestinos en Líbano, 2007. Human Call Association.

Manolo y el Dr. AmmerUna delegación de 22 personas, representantes de diferentes partidos políticos, instituciones, profesionales y activistas sociales, hemos viajado durante seis días al Líbano, para conocer la realidad de los refugiados palestinos.

En primer lugar agradecer a las autoridades libanesas y sus organizaciones representativas por la ayuda dada, que nos ha permitido conocer la realidad de los campos de refugiados palestinos, así como la realidad de todo el país.

Visitamos cuatro campos de refugiados.

Chatilla, en Beirut, nos hizo recordar los crímenes cometidos contra el pueblo palestino por las falanges libanesas, con el apoyo del ejército israelí. También nos recordaron que nadie pagó ni fue juzgado por esos crímenes.

Visitamos el Cementerio de los mártires y recorrimos las calles llenas de gente y de niños. Nos comentaron que la composición de este campo ya no es solo de palestinos, sino que ya casi un 40% de sus residentes son pobres de otros países árabes que vienen a buscarse la vida a Beirut.

Ein El-Hilweh, este campo se encuentra en Sidón. Rodeado por un muro de hormigón y alambre de espino, tiene cuatro puertas controladas por el ejercito libanes. Más de 85.000 personas viven entre estos muros, en menos de 2 kilómetros cuadrados. Aquí pudimos conocer a refugiados del año 1948 que ahora compartían sus casas con sus hijos que ya nacieron en este campo, con sus nietos e hijos de sus nietos. Más de la mitad de estos refugiados no son reconocidos como refugiados y por lo tanto no tienen todos los derechos, algunos como la sanidad.

Como el campo no puede crecer a lo ancho, crece a lo alto, es decir se construye sobre lo ya construido, lo que hace que las calles se van estrechando y las casas casi se juntan.

En este hospital encontramos al Hospital Human Call que da asistencia fundamentalmente a estos refugiados no reconocidos. Pudimos comprobar sus instalaciones, compartir con los sanitarios y también pudimos ver la demanda masiva que tenía.
Nos llamó especialmente la atención el mercado, sus comercios y sus estrechas calles. Es una ciudad dentro de otra ciudad.

Naher Al Bared. Trípoli. Aquí nos sorprendió ver tanta destrucción. El viejo campo había sido casi totalmente destruido por el ejercito libanes en un enfrentamiento con un grupo armado llamado Fatan al Islam.

Aquí tuvimos un encuentro muy interesante con los responsables de la OLP encargados de la reconstrucción del Campo. Estos nos explicaron como se había dado la batalla y también las sospechas que tenían de quien había armado a este grupo. Arabia Saudí. Esto era una prueba más de cómo los palestinos son víctimas de otras guerras y de otros intereses.

Terminábamos las visitas a los campos con el recital de nuestro compañero de viaje Nabil, en el campo de Al Baddawi, también cerca de Trípoli.

En todos los campos nos reunimos con todas las organizaciones palestinas. Como la delegación era muy amplia, decidimos dividirnos en grupos, para poder estar con todos y también para estar con los jóvenes donde entregábamos la pequeña solidaridad que llevábamos.

En los encuentros pudimos comprobar la profunda división entre las organizaciones palestinas, pero también pudimos sentir el grito profundo de todos los refugiados palestinos de que sin “El derecho al retorno”, no habrá ningún proceso de paz.

Comprobamos como los palestinos sufren el Apartheid en Líbano. Además de ser refugiados y haber perdido sus casas y sus tierras, no tienen derecho a trabajar en más de 60 profesiones y tampoco tienen derecho a comprar casa o terrenos en Líbano.

Esta situación hace que sean ciudadanos de segunda. El parlamento libanes aprobó leyes especificas para recortar derechos a los palestinos. Es curioso que cualquier extranjero pueda tener propiedades en Líbano, pero no los palestinos.

En el parlamento libanes nos encontramos con el partido cristiano Aoun y con el portavoz del grupo parlamentario de Herbola.

Aoun, tienen 27 diputados y es la segunda fuerza parlamentaria. Nos explicó que Líbano es un país estratégico que está en medio de la guerra entre el mundo árabe e Israel. Las presiones de fuera son las que impiden formar un gobierno de unidad nacional que pueda abordar los desafíos que tiene el país, como son:

La crisis económica
La relación con Israel
Los refugiados palestinos.

Hay que entender que Líbano tiene 17 confesiones, asentados en zonas y sectores del país. Aproximadamente son mitad musulmanes y mitad cristianos.
Según este partido, los derechos de los palestinos tenían que tener un límite, pues si se normalizara la vida de los palestinos en Líbano, Israel había ganado la batalla. Para ellos no pueden permitir que los palestinos se estabilicen en Líbano pues cambiarían la correlación de fuerzas en el panorama confesional del Líbano.

Estas explicaciones nos confirmaban la realidad de los refugiados palestinos. Viven en un limbo. Sin derechos en el día a día. Y Sin perspectiva de retorno. No les dejan otro camino que la Resistencia.

Israel quiere que se les dé la nacionalidad en los países que están refugiados, así se terminaría el problema. Es por lo que los partidos de la Resistencia diferencian, nacionalidad con derechos. Ellos dicen si a los derechos, no a la nacionalidad.

Con Hezbola se tuvieron tres encuentros. En el parlamento, con el responsable del sur del Líbano y con el responsable de relaciones internacionales. No toda la delegación asistió a esta última reunión, pero hay que decir que el discurso fue el mismo en los tres encuentros.

¡La búsqueda de la verdad es ya una lucha!, así empezaba el portavoz en el parlamento.

El conflicto palestino, es el núcleo del conflicto político de Oriente Próximo. Hablar del conflicto palestino, solo desde el punto de vista humanitario no resolverá el problema.
Criticaron los actuales procesos de Paz, porque los derechos no se negocian. No hay equilibrio entre las partes para una negociación. Negar la resistencia y entregarse a la negociación ha sido un error.
Para ellos es necesaria la construcción de una fuerza árabe que sea capaz de equilibrar la relación de fuerzas.

Nos hicieron algunas preguntas referentes a los 350.000 refugiados que están en los campos del Líbano. ¿Qué hacen los amantes de la democracia y los derechos humanos, ante esta realidad?, ¿Por qué sentimos lo de los refugiados, pero no entendemos a los que luchan?, ¿Se puede ser solidario sin condenar a los que han creado esta catástrofe? La fuerza de los palestinos está en no reconocer a Israel.

El responsable de política internacional nos planteó algunas cuestiones muy interesantes.

Relación Oriente –Occidente.
Mundo árabe y Europa
Falta de entendimiento en lo que somos los unos y los otros.

Su imagen esta distorsionada en Occidente. ¿Quién fabrica esta imagen? La mayor colaboración que podemos hacer es aclarar quienes son. Para Occidente son terroristas y por lo tanto todo lo que hace Occidente es en defensa propia. ¿Se puede creer que Occidente no pueda examinar la naturaleza de lo que ocurre? El choque de civilizaciones no es inevitable.
Sabemos que lo que buscan son las riquezas de la zona. Pero tienen que acabar los intereses colonialistas. Hay que buscar la forma de que coexistan ambos intereses pero sin guerras.
El problema no es la existencia de Hamas y Hezbola. Lo primero fue la ocupación.

La Resistencia nace frente a la ocupación.

1967. Fatah
1982. Hezbola
1987 Hamas.

Solo las empresas ganan con las guerras. Es hora de unirse todos los que sufrimos esta política. Posteriormente nos encontramos con el Partido progresista Socialista en su sede:
Partido fundado en 1949 por Jumlat. Fueron los dinamizadores del sindicato de los trabajadores y del Movimiento Nacional libanes. Ahora tienen una posición centrista, pues quieren una sola salida nacional contra Israel.
La guerra del 2006 destruyó todo el país, es por lo que defienden un gobierno de Acuerdo nacional para solucionar el problema del Líbano y estar contra el enemigo común que es Israel.

La causa palestina es la causa de todos los árabes, y si Israel proclama el estado hebreo, sería una declaración de guerra a todos los palestinos y a todas las religiones. Un millón de palestinos en Israel podrían ser expulsados o condenados a vivir en el Apartheid, como otras religiones.
Defienden que Naciones Unidas aplique la resolución 194 y que los palestinos vuelvan a su tierra.
También luchan por un cambio de la Constitución y de la ley electoral para que se acabe con el voto por confesiones y sea más democrático el parlamento.

Encuentro en el Centro de Documentación en Beirut:

Empezaron diciendo que no es real de que exista una separación entre Oriente y Occidente. Las causas unen a la gente que buscan la justicia en el mundo.

Entre los estudios que hacen están:

Políticas capitalistas estadounidenses
Conflicto árabe-israelí
Injusticias en el mundo.
Globalización y Neoliberalismo
Juzgar a los genocidas.

En el 2004 hicieron una Conferencia contra el neoliberalismo en Beirut. Asi como por el dialogo Islam y Europa. En 2009. Contra el Neoliberalismo y apoyo a la resistencia. Para el 2010 preparan un Fórum:

Lucha social contra el Neoliberalismo.
Lucha contra la ocupación sionista.
Lucha para legitimar la resistencia.

Nos invitaron a participar en el Fórum. Tienen un equipo de juristas que trabajan para la justicia internacional contra los crímenes de guerra y el genocidio.

En este equipo es muy plural, pues hay desde comunistas hasta islámicos. También hay varios profesores de derecho internacional.

Hay que decir que a todos los encuentros con las fuerzas libanesas nos acompañaban nuestras contrapartes palestinas, lo que luego nos permitió concretar mejor la realidad que viven los palestinos en Líbano y quien apoya realmente su causa.

La reivindicación central que las organizaciones palestinas nos plantearon era que se cumplan las resoluciones de la ONU. Empezando por la 194.

Su lucha es porque se cumpla la ley. La ONU y toda la llamada Comunidad Internacional permiten que un Estado llamado Israel este fuera de la ley Internacional, y además le premian con relaciones privilegiadas con la Unión Europea.

Es el primer caso en la historia que se premia a los ocupantes y se castiga a los ocupados.

Esta actitud de la llamada Comunidad Internacional ante la causa palestina, como en Irak, es la que nos deslegitima ante los ojos de mundo árabe.

El viaje terminaba en Damasco, donde la delegación quedamos reducida a 16. Aquí tuvimos varios encuentros con diferentes interlocutores de la resistencia iraquí.

Todos coincidían en que la situación de la población iraquí sigue siendo catastrófica, en salud, educación, vivienda, alimentación. Nos decían que un informe de Naciones Unidas decía que el agua que se bebe en Iraq no es potable.
Más de 180 profesores universitarios han sido asesinados. Que cuando Obama habla de retirada hay que decir que lo que están haciendo es cambiar soldados por mercenarios de empresas de seguridad.

Nos decían que la resistencia armada se había incrementado mucho en el interior pero que la política seguía siendo muy débil.

Lamentaban que ningún país apoyase su resistencia, cuando reconocían que Iraq había sido ocupado ilegalmente, pero no querían reconocer su derecho a defenderse. Esto era una prueba más de que las relaciones internacionales no se rigen por el Derecho, por leyes iguales para todos, sino por la fuerza de las armas y que hoy residen en el eje sionista – americano. Lamentaban que Europa también estuviese sometida a este eje.

Para ellos la tarea central en estos momentos es reequilibrar la resistencia militar y la política.

Manuel Espinar, Madrid 11 de octubre de 2009

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Podeis ver las fotos del viaje en  http://www.facebook.com/album.php?aid=117385&id=705077763&l=ef48e69450

Respondiendo a la iniciativa “Puente a la otra orilla”, promovida por la Asociación Cultura, Paz y Solidaridad “Haydée Santamaría” de Leganés, en colaboración con las asociaciones palestinas Aidoun y Human Call, la libanesa Al Quds y el Ayuntamiento de Saida, 23 personas residentes en el Estado español –entre ellas, miembros de distintas organizaciones políticas (PSC, ERC, ICV, IA), activistas sociales (de colectivos como la propia Asociación organizadora del viaje, el Ateneo Republicano de Vallekas y SODEPAZ-Valladolid), periodistas y activistas culturales (Teresa Aranguren, Rita Marzoa y el músico palestino-catalán Nabil Mansur) y representantes del Ayuntamiento de Leganés- estuvimos recorriendo del 1 al 5 de octubre las tierras de Líbano. Durante ese tiempo pudimos visitar los campos de refugiados palestinos y escuchar las vivencias en directo de sus habitantes para luego desplazarnos al sur de ese país hasta la frontera con Palestina: allí pudimos visitar los principales lugares en los que se desarrolló la guerra del verano de 2006 y rendimos un homenaje a sus víctimas, al mismo tiempo que comprobamos los esfuerzos de reconstrucción desarrollados tras la enorme destrucción provocada entonces por el ejército israelí. Después llegamos el 6 a Damasco, en donde también pudimos encontrarnos con miembros de la resistencia iraquí.

Ya de vuelta en Madrid, es difícil resumir el cúmulo de sensaciones y enseñanzas que habrá que ir extrayendo de este intenso pero sin duda enriquecedor viaje. Esta crónica es sólo un parcial reflejo del mismo que recomiendo vivamente completar con las que han aparecido ya de Rita Marzoa, animadora del programa “Solidaris” de Catalunya Radio, en su blog http://blog.ccrtvi.com/solidaris y con las de https://puentealaotraorilla.wordpress.com .

Por el derecho al retorno de la población refugiada palestina

Empezamos el día 1 con un acto público en Ayuntamiento de Saida que se inició con un saludo del alcalde, Abdel Rahman Al Bizri, y siguió con una mesa redonda. El alcalde nos recordó que esa ciudad es considerada “capital de la diáspora palestina” (el 35 % de sus habitantes son palestinos) y de la resistencia palestina, libanesa y árabe; expresó su preocupación por la situación de los refugiados palestinos y por el racismo que frente a ellos existe en su país, reivindicó el derecho al retorno a su tierra y nos pidió que nos convirtiéramos en “delegación embajadora del pueblo palestino”.

La mesa redonda comenzó con la intervención del antropólogo palestino Jaber Suleiman, del Centro por los derechos de los refugiados palestinos “Aidoun” (Retorno). Jaber, persona entrañable que nos acompañó en casi todo el viaje, hizo un recorrido histórico muy crítico del “proceso de paz” iniciado en Madrid en 1991 y denunció cómo a lo largo del mismo se ha ido dejando de lado la exigencia al Estado israelí del derecho al retorno de los palestinos en aplicación de la Resolución 194 de la ONU; recordó que ese derecho implica no sólo el regreso a su tierra sino también la compensación por los daños sufridos y la restitución de las propiedades arrebatadas. Insistió también en que ha de entenderse ese derecho como “humano” y no “humanitario” y en que los obstáculos para su reconocimiento están en la actitud intransigente del Estado israelí pero también en la posición hipócrita de “Europa”, que sigue queriendo “nadar entre dos aguas”. Finalmente, también mencionó los particulares lazos del pueblo español con la causa palestina pero lamentó que estuviera a punto de aprobarse –como así ha terminado ocurriendo- por el parlamento español una reforma legal que impide la aplicación del principio de justicia universal por los tribunales contra los crímenes de guerra cometidos por el ejército israelí.

A continuación, Abed Al-Halim Fadlalah, director del Centro Consultivo de Estudios y Documentación en Líbano, nos ofreció su visión de la crisis política que vive su país situándola en el marco del conflicto más general entre Israel y los pueblos palestino y árabe, recordando la vieja aspiración de Ben Gurion de extender su Estado hacia Líbano. 1982 es un año clave en el que se produce la agresión armada sionista y, frente a ella, el inicio de la resistencia libanesa que tiene en 1985 otro punto de inflexión en el que se libera toda una zona del país, incluida Saida. Pero es sin duda la guerra del verano de 2006 la que marca un antes y un después mediante la frustración del intento del ejército israelí de invadir nuevos territorios. Este investigador-activista mostró su apoyo al derecho al retorno de los refugiados palestinos, reconoció las difíciles condiciones en que viven en Líbano y apoyó su reclamación de derechos básicos como los de trabajo y vivienda, llamando finalmente a crear a escala internacional una amplia alianza contra el eje sionista-estadounidense basada en la resistencia popular.

Me tocó a mí la tercera exposición en esa mesa, en la que, tras manifestar nuestro agradecimiento por la acogida que nos hacían, traté de situar la cuestión palestina en el marco de la estrategia imperialista de “guerra global contra el terror” y de los estragos que ha ido generando en distintas partes del mundo y especialmente en Oriente Próximo y Asia Central, con sus agresiones contra Afganistán e Iraq y su constante complicidad con el Estado de Israel. Recordé también el enorme impacto que tuvieron en Europa la guerra del verano de 2006 y, luego, la matanza de Gaza en diciembre y enero últimos. Manifesté mi acuerdo con las críticas hechas a la posición hipócrita de la Unión Europea y expresé el apoyo de toda la delegación a la reivindicación del derecho al retorno de los refugiados y refugiadas y a la exigencia de unas condiciones de vida dignas y de derechos fundamentales como los de trabajo y vivienda. Comenté también las iniciativas que se están dando a partir de la campaña por el Boicot, Desinversiones y Sanciones al Estado de Israel y mostré la esperanza en que ésta se vaya extendiendo, siguiendo el ejemplo de la campaña que se desarrolló en el pasado contra la Sudáfrica racista.

Después del acto hicimos una breve visita a Osama Saad, dirigente del Partido Nasserista Libanés, exdiputado por Saida en el parlamento y muy conocido en ese lugar como defensor de los pobres y de los derechos del pueblo palestino. Saad nos recordó que esa tradición solidaria es muy vieja, ya que empezó apenas fue creado el Estado de Israel.

El día 2 fue la ocasión para tener encuentros con representantes de distintos grupos parlamentarios. El primero fue con Alain Oun, de “El cambio y la reforma”, vinculado al Movimiento Patriótico Libre, que cuenta con 27 diputados, representantes de un sector de los cristianos aliado con Hezbolá. Nos ofreció su visión de la situación en su país y la especificidad de su crisis, tanto por su estructuración política y electoral basada en las comunidades religiosas como por su emplazamiento geoestratégico, considerando un “problema” la presencia de la población refugiada palestina, apoyando su derecho al retorno pero negándose a reconocerles derechos básicos, ya que según él esto desestabilizaría el sistema libanés y facilitaría la táctica sionista de aplazar sine die el reconocimiento del derecho al retorno.

Siguió luego la reunión con Mohammad Raad, presidente del Grupo Parlamentario “Lealtad a la Resistencia”, de Hezbolá. Para esta formación la cuestión palestina es el núcleo central de la crisis en la región negando la legitimidad del Estado de Israel y, por tanto, considerando que no se puede exigir a los palestinos que tengan que entrar en una negociación asimétrica en torno a una tierra que les pertenece. Su objetivo es avanzar hacia la unidad de la comunidad de los pueblos árabes y denunciar la pasividad de la mayoría de los gobiernos de la región en el apoyo a la Resistencia palestina. Recordó también la importancia histórica de la derrota sufrida por Israel en el verano de 2006 y cómo a partir de entonces todo el mundo ha de tener en cuenta la fuerza que está adquiriendo la Resistencia. En ese contexto denunció las deplorables condiciones de vida de los 350.000 refugiados palestinos en Líbano y la responsabilidad que en ello tienen la UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo) y la “comunidad internacional”.

También nos vimos con representantes del Partido Socialista Progresista, de Walid Jumblat (una formación que hace de “bisagra” entre el “bloque pro-occidental” y el “antioccidental” (1)), quienes revindicaron su papel como fuerza política contraria a la estructuración del país sobre una base religiosa y más preocupada por la cuestión social.

Luego, fuimos a Chatila, visitamos allí el Memorial por las víctimas de la matanza cometida por la Falange libanesa bajo mando israelí en 1982 e hicimos luego un recorrido por ese campo de refugiados (aquí sí, como comentaba Jesús, miembro de la delegación, “25 metros de espacio son un lujo”) que tuvo que cortarse pronto para una parte de la delegación que fuimos a una reunión con Abed Al-Halim Fadlalah y otros miembros del Centro Consultivo de Estudios y Documentación. Se trata de una institución vinculada a Hezbolá, dedicada a estudiar la geoestrategia de la zona, así como a promover encuentros internacionales como las reuniones del “Foro por la Resistencia Antiimperialista, la Solidaridad entre los Pueblos y las Alternativas”, iniciado en 2004. Se definen como un Centro abierto en el que colabora gente de distintas procedencias ideológicas, entre ellas la marxista. Después, nos vimos con Amman Al Mousawi, responsable de Relaciones Exteriores de Hezbolá, quien hizo una dura crítica a “Occidente” acusándole de encubrir los crímenes de Israel y de distorsionar interesadamente la imagen de la Resistencia palestina y libanesa. Insistió también en la necesidad de no reducir la causa palestina a las colonias y a los refugiados, ya que la raíz de la misma se encuentra en acabar con la existencia de un Estado ocupante y en el reconocimiento del derecho al retorno: será entonces cuando se deberá buscar una convivencia en paz con los judíos residentes en tierra palestina y la organización de un referéndum para decidir qué tipo de Estado construir en común. Mientras tanto, hay que exigir derechos básicos y garantía de unas condiciones de vida dignas para la población refugiada, pero ésta ha de ser tarea de las organizaciones internacionales y del gobierno libanés. Por último, nos transmitió su temor de que la iniciativa de “Unión por el Mediterráneo” se convierta en un instrumento para que el “Sur” sea más pobre e intentar “normalizar” la presencia del Estado israelí en la zona.

En los campos de refugiados, con los parias entre los parias

El día 3 visitamos, tras tener que sortear varios “chek points” del ejército libanés, el campo de refugiados de Ain El Helwa, en donde residen alrededor de 85.000 personas en 1 kilómetro y medio. Empezamos en el hospital que tiene el Human Call Center y luego tuvimos una reunión con el representante de Al Fatah, Mounir El Máqdeh, quien nos describió la condición de “apartheid” en que viven, obligados a ir edificando nuevas casas encima de las que ya tienen y con una mayoría desempleada, sometidos a todo tipo de discriminaciones y controles; respecto a las divisiones entre las fuerzas palestinas, mostró su esperanza en lograr la unidad y puso como ejemplo la buena relación existente en el campo entre todas las allí presentes. En este último sentido también se manifestó Jamed Jatab, portavoz de una coalición de fuerzas islámicas, con quien nos vimos una parte de la delegación. También visitamos al representante del Frente Popular para la Liberación de Palestina, organización de izquierdas y laica de larga tradición, con la cual una parte, al menos, de la delegación sentimos una vieja afinidad. Finalmente, nos vimos con el Comité Popular del campo, formado por representantes de partidos miembros de la OLP y de organizaciones sociales, quienes subrayaron las dificultades que tienen para salir del campo, especialmente la gente joven. Nos pidieron que insistiéramos en exigir el reconocimiento del derecho al trabajo y a tener una vivienda ante el gobierno libanés y la UNRWA y, en particular, becas para que las nuevas generaciones puedan estudiar.

Ya de retorno a Saida, nos vimos con el Partido Democrático Popular, un grupo de origen marxista fundado en 1968 que nos comunicó su visión positiva de la evolución política de Hezbolá y su voluntad de colaborar con esta formación, diferenciándola de Hamás.

El 4 de octubre visitamos el campo de Nahr El Bared, en donde en mayo de 2007 se produjo un enfrentamiento entre el grupo fundamentalista Fatah al Islam y el ejército libanés, después de que el primero matase a 12 militares. El resultado fue un elevado número de muertes, pese al desalojo previo por la mayoría de la población del campo y, sobre todo, un duro “castigo colectivo” mediante la destrucción masiva de casas, como pudimos comprobar. Alrededor de 30.000 personas tuvieron que desplazarse a otros campos –principalmente al de Al Baddawi- y desde entonces el ejército libanés controla el campo. Un arquitecto palestino nos explicó el proceso de reconstrucción actual y los problemas surgidos por los restos arqueológicos que se han encontrado allí, utilizados como excusa por fuerzas libanesas –como el Movimiento Patriótico Libre- para paralizar esa tarea. Nos vimos allí también con el principal representante del FPLP en Líbano y visitamos el Centro cultural, muy activo por lo que pudimos adivinar.

Luego, fuimos al campo de Al Baddawi, sin duda el más organizado y “soportable”. Allí una parte de la delegación nos vimos con un representante de Hamás, quien reconoció los graves problemas que existen entre las principales organizaciones palestinas insistiendo en que no creen en la vía del diálogo y la negociación mientras no haya pasos efectivos por parte del Estado de Israel, como podría ser su renuncia a todo lo que ha ido ocupando desde 1967, asegurando que en ese caso Hamás declararía una tregua indefinida; mientras tanto, la resistencia popular y armada es el único camino posible. Después, estuvimos con una delegación de Al Fatah, que nos ofreció una visión muy distinta haciendo recaer la práctica totalidad de la responsabilidad de la división interna en Hamás. La nota positiva de este encuentro fue que hubo una mujer dentro de la delegación con la que nos entrevistábamos, cosa que no había ocurrido hasta entonces.

Nuestra visita a Al Baddawi concluyó con un acto-concierto en el que tras la bonita actuación de un grupo de niñas palestinas lo hizo nuestro amigo Nabil Mansour, quien, en su condición de “primero, palestino; luego, catalán”, se dirigió al público en árabe y cantó varias canciones palestinas. Por cierto que junto a las banderas palestinas figuró también una bandera republicana, colocada hábilmente por los colegas del Ateneo Republicano de Vallekas.

Hacia la frontera con Palestina

El 5 de octubre iniciamos nuestro viaje al Sur de Líbano, en donde Hezbolá es omnipresente, llegando primero a la legendaria ciudad de Tiro, en donde tuvimos un encuentro con Nabil Kaouk, responsable de Hezbolá en todo el Sur. Nos recordó que la crisis en Líbano está condicionada por la injerencia constante de “Occidente” y en particular de Estados Unidos, que se sigue oponiendo, también con Obama, a la formación de un gobierno de unidad nacional. Pero la principal herida sigue estando en Palestina, ya que la “comunidad internacional” continúa avalando la política de Israel y sus crímenes terroristas, justamente cuando ese Estado está dando nuevos pasos hacia la judeización de la población y, sobre todo, de Jerusalén. Respondió en nombre de la delegación nuestro amigo Manuel Espinar, presidente de la Asociación “Haydée Santamaría”, quien denunció la actitud de EEUU y Europa en la región y expresó nuestro firme apoyo a la Resistencia Palestina y Libanesa.

Pasamos luego por Qana, parándonos en el Cementerio de los mártires, en donde están enterradas familias enteras víctimas de un ataque israelí en 2006 que causó 57 muertes, entre ellas una mayoría de niños y niñas. Llegamos después a Birt Jbeil, conocida como capital de la liberación en 2000 y 2006, en donde pudimos ver los restos de la destrucción de una escuela, para finalmente dirigirnos a la frontera con Palestina. Desde un Mirador y también desde la Puerta de Fátima pudimos estar a pocos metros del otro lado, por donde circulaban vigilantes tanquetas israelíes. Allí también aparecieron las tropas de la ONU (la FINUL), primero indonesias y luego españolas, destinadas “teóricamente” a protegernos; pero, como comentaba el amigo Nabil, si lo que pretenden es impedir nuevos conflictos armados, en realidad esas fuerzas tendrían que estar en territorio israelí porque es de allí de donde viene la amenaza. Fue al lado de la frontera y delante de esas tropas donde un grupo de compañeras de delegación realizó un acto simbólico ejemplar y emotivo manifestándose con unas camisetas en las que se podìa leer “1948. For the Right of Return For Palestinian Refugees” (las tres primeras cifras de 1948 van en blanco –para recordar la Resolución de la ONU que reconoce el derecho al retorno- y la 8 en rojo).

De regreso a Saida visitamos una antigua prisión israelí en territorio libanés que fue recuperada por Hezbolá y que hoy ha sido convertida en museo, en donde se pueden ver los tanques que tuvo que abandonar el ejército israelí y, sobre todo, las celdas y cajas en las que encerraban y torturaban a palestinos y libaneses.

Concluía así nuestra estancia en Líbano sin apenas haber podido digerir todo lo visto, escuchado, aprendido y sentido y sin haber resuelto dudas y hallado respuestas suficientes a preguntas que empezábamos a hacernos, especialmente respecto al complicado rompecabezas libanés y al peso del comunitarismo religioso, a las diferencias entre las distintas organizaciones palestinas y sus respectivas relaciones con Siria o Irán, o a las particulares condiciones de desigualdad e invisibilidad política en que se encuentran las mujeres en esa zona. Nuestros amigos palestinos y colegas como Teresa Aranguren y, el día 4, el corresponsal de La Vanguardia, Tomas Alcoverro, y otra compañera de Efe nos ayudaron a entrar en todos esos terrenos que habrá que esforzarse por conocer mejor en el futuro; eso sí, siempre sin “anteojeras occidentales” pero sin renunciar por ello a un espíritu crítico que ha de ser compatible con la solidaridad internacionalista, sobre todo cuando se trata de denunciar injusticias tan flagrantes como las que se han cebado, y siguen haciéndolo, con el pueblo palestino y su diáspora forzada.

Con la Resistencia Iraquí

Llegamos el 6 de octubre a Damasco con una delegación ya más reducida y bastante cansados, con la intención de conocer la situación de la Resistencia Iraquí, ya que la mayoría de sus organizaciones tienen sede en Siria. Nos vimos con Khalid Al-Maeny, un politólogo independiente que nos ofreció una panorámica bastante documentada sobre las distintas corrientes, reconociendo el papel protagonista que tienen las fuerzas islámicas y, al mismo tiempo, el lastre que supone la continuidad de un Partido Baas que no hace un balance autocrítico de la etapa del régimen de Sadam Hussein. Por eso el Centro de documentación que Al-Maeny anima tiene como objetivo promover un proceso de unificación de la Resistencia en torno a un proyecto común que supere el enorme desfase actual entre el plano militar (hay una multitud de grupos militares en acción) y el plano político. No obstante, señaló como factores favorables el desgaste que las fuerzas estadounidenses están sufriendo en Afganistán, unidos a los efectos de la crisis sistémica global, que ayudan a debilitar la presencia USA en Iraq, si bien no cabe menospreciar la creciente presencia de fuerzas mercenarias.

Más tarde nos vimos con una representación del Partido Baas que vino a confirmar los temores que teníamos gran parte de la delegación: pese a la retórica optimista que acompañaba a su discurso, la referencia autocrítica respecto al régimen dictatorial de Saddam Hussein brilló por su ausencia. Finalmente, visitamos al director del canal de TV Al Rafadien, Yahya Altaee, quien nos ofreció también su visión de la situación en el interior del país, destacando la degradación creciente de la sanidad, la enseñanza y las condiciones de vida de la mayoría de la población, así como la continuidad de la represión que ejercen las tropas ocupantes y el nuevo “protectorado”. También destacó cómo está dándose un nuevo reparto de tareas entre los distintos ejércitos (el de los ocupantes, el oficial y los mercenarios) y la necesidad de que la resistencia armada reoriente su estrategia evitando siempre víctimas civiles y zonas de importancia histórico-cultural.

Terminaba así nuestra serie de encuentros para dedicar la última tarde y noche de nuestro viaje a conocer la ciudad de Damasco, sus monumentos, su gran mezquita, sus zocos y viejos cafés y sus gentes, tan diversas, prometiéndonos quienes no habíamos estado antes volver a hacer una visita a estas tierras con tanta historia detrás. Nos quedaba sin embargo el disgusto por habernos sentido aquí vigilados por un régimen que, si bien tiene toda la legitimidad para exigir la devolución de los Altos del Golán ocupados por Israel y ha acogido con mayor generosidad que Líbano a la población refugiada palestina e iraquí, sigue mostrando un firme control autoritario de la población, incluido, por supuesto, el uso de internet.

Este es, pues, a grandes trazos el relato de un viaje en el que sin duda faltan muchas cosas, entre ellas los encuentros con los embajadores españoles en Líbano y Siria, realizados a petición suya. En el primero no estuve y en el segundo nos tropezamos con un ya viejo conocido discurso de “real politik” al uso diplomático, según el cual nada se podía hacer contra el ejército israelí…. Así que poco cabe esperar, pues, de la próxima visita de Zapatero a la región, más allá de las buenas palabras. Pero, por encima de anécdotas como ésta, queda en la memoria la experiencia del viaje solidario de una delegación muy plural que, gracias sobre todo a su coordinador, Manuel Tapial, funcionó estupendamente y sin tensiones, como se puede comprobar en los blogs a los que me he remitido al principio. Tenemos ahora el gran reto de cumplir con nuestras promesas de difundir aquí lo allí visto y participar con mayores motivos en campañas como la del Boicot, Desinversiones y Sanciones al Estado de Israel, las jornadas que en Madrid quiere organizar la Asociación “Haydée Santamaría” (a las que asistirán varias de las personas que vimos en este viaje) en la primera quincena de diciembre y la Marcha Internacional a Gaza del 27 de diciembre al 2 de enero próximos que se está preparando.

Madrid, 10 de octubre de 2009

Para información y análisis recientes de la situación en Líbano y los resultados de las últimas elecciones me remito al dossier “Líbano: las piezas del rompecabezas” y en particular al artículo de Alberto Cruz “Análisis postelectoral, geopolítica y el papel de Hezbollah” en el número 39 de la revista Pueblos, septiembre 2009 (www.revistapueblos.org)

Por Jaime Pastor, profesor de ciencia politica de la UNED y miembro de Izquierda Anticapitalista.

Día 2

El parlamento de Líbano es nuestro destino de hoy, nos encontramos ante la oportunidad de poder conocer de primerísima mano cuales son las impresiones de los partidos y las formaciones políticas libanesas sobre los refugiados palestinos y sus aspiraciones humanas y políticas en este país de medio oriente.

Líbano es un barco difícil de gobernar,acostumbrado a navegar por mares muy convulsos. La historia contemporánea, una guerra civil de 15 años que llevó al país al borde de la locura social, ha dejado traumatizada a la conciencia colectiva de los libaneses, que prefieren jugar a equilibrios casi imposibles de poder basados en repartos de responsabilidad según las diferentes confesiones del país, que son ni más ni menos que 17.

Los palestinos aquí no son ciudadanos. Todas las fuerzas políticas, sin ninguna excepción, nos dejan claro que están en contra de la nacionalización de todas esas personas, que desde que fueron injustamente expulsadas de sus tierras a partir del año 1948, han tenido que vivir en campamentos de refugiados en este país. Los motivos que argumentan dichas fuerzas políticas suelen ser, con más o menos matices, que la integración de los palestinos como ciudadanos libaneses anularía su necesidad de lucha por el derecho al retorno a Palestina, tipificado en la resolución número 194 de la ONU. Además, algún partido político también argumenta que la situación confesional del país es ya tan compleja que añadir repentinamente a otro grupo étnico, en este caso, los palestinos, podría acabar de destrozar ese frágil equilibrio.

Donde sí hay diferencias es en el derecho que deben tener dichos refugiados palestinos a obtener los derechos básicos que cualquier otro refugiado puede obtener en cualquier lugar del mundo: derecho a la propiedad, a la vivienda, introducción en el mercado laboral, etc. el primer partido que vemos, Oun, nos asegura que plantearse darles dichos derechos sería el principio de su nacionalización, hecho que de ninguna manera se puede admitir. En cambio, el segundo partido que vemos, Hezbollah, nos asegura que el derecho al retorno de los palestinos no es incompatible con el que pueden vivir con dignidad hasta que puedan hacer efectivo dicho retorno. Finalmente, también el partido socialista nos expresa su convencimiento de la necesidad de hacer estos derechos totalmente extensivos a los refugiados palestinos.

Por la tarde, llega el momento de acercarnos a una realidad histórica, uno de esos campamentos que viven en la memoria de todos los palestinos, el campamento de Shatila, donde en el año 1982 se produce una de las matanzas más salvajes de la historia de la humanidad. En una operación que duró 2 días y medio, las tropas maronitas, bajo la orden directa del que sería años más tarde Primer Ministro israelí, Ariel Sharon, penetran en dicho campo, además de en el de Sabra, y matan del orden de 3000 a 4000 personas que allí residían. El ambiente que llena la explanada sobre la que hay enterrados cientos de palestinos es siniestro, y la sensación de estar en el lugar donde se llevó a cabo dicho crimen pone los pelos de punta.

Posteriormente, nos reunimos en el Centro para la Documentación y la Investigación en Beirut y hablamos con el responsable de dicho centro, así como con el responsable de relaciones internacionales. Nos damos cuenta de lo grande de la organización que nos acoge al presentarnos e invitarnos a un forum que tienen pensado realizar a finales de este año o principios del siguiente, y aprendemos que, para algunos, la causa palestina es mucho más que congelar asentamientos: se trata de la recuperación de la tierra y su soberanía para todos aquellos que fueron desterrados y desposeídos.

Nabil Mansour, musico catalán de origen palestino

Un lúcido y valiente Olof Palme dijo que es para los Palestinos lo que Aushwitz fué para los judíos. La asamblea general de las Naciones Unidas calificó a través de una resolución, los hechos de masacre. Y todavía hoy la justicia, nacional e internacional, no ha juzgado a ninguno de sus responsables directos ni indirectos. Hoy hemos visitado el campo de refugiados de Chatila.
El ejército israelí habia ocupado el Líbano algo más de dos meses antes que el maronita Bashir Gemayel y decenas de sus hombres murieran en un atentado no reivindicado todavía hoy. Dos días antes Gemayel –presidente de un Líbano ocupado por Israel- se reunía con el en aquel entonces jefe de las tropas hebreas como ministro de defensa israelí, Ariel Sharon, aliado de los falangistas libaneses.
Las falanges libanesas y el ejército invasor se reunian para acordar que los soldaros israelís rodearan Sabra y Chatila para que los falangistas libaneses entraran, y entregaran a los combatientes de la OLP.
Los dirigentes de la OLP, debidamente escoltados, ya habían abandonado Beirut destino a Túnez, dejando atrás a sus mujeres, hijos, primos, padres, madres y amigos. Unos campos que habían sido ya desarmados. Unos guettos de refugiados palestinos, a merced del invasor y sus aliados interiores que vió y vivió la venganza –para muchos injustificada- de las falanges de la ultraderecha cristiana, ayudada por el ejèrcito israelí.
La tarde del jueves 16 de septiembre de 1982 las falanges libanesas entraban en los campos de refugiados de Sabra y Chatila, armados con pistolas, cuchillos y machetes, en el Beirut Oeste rodeado por el ejèrcito israelí, que controlaba la zona des de una de las muchas cimas que coronan la capital libanesa, violandp el acuerdo que Israel había cerrado con los Estados Unidos de respetar el Beirut Oest. Desde ahí los israeliaes iluminaban con bengalas los campos para que los ultraderechistas libanís consumaran la masacre. Fueron tres días con sus respectivas noches, donde la población palestina fué masacrada. Nadie podía entrar ni salir de los campos. La Kneset israelí negó estar al corriente, cuando desde la cima desde donde el ejército de ocupación vigilaba los campos se dominaba perfectamente la acción salvaje. Hombres, pero sobretodo mujeres y niños, fueron asesinados, muchos de ellos decapitados, desmembrados, e incluso –i la crueeldad no es deseada- hay documentos que muestran a mujeres abiertas en canal para sacar de sus vientres a sus hijos gestantes. Las fuentes situan a los muertos entre 700 y 3000. La magnitud del crimen hizo reaccionar esta vez, y de manera explícita, a la nombrada comunidad internacional. Los Estados Unidos mostraron su enfado a Israel –entonces la autoridad militar en la zona. Una comisión de la ONU llamada Kahan dictaminó que las Fuerzas de defensa de Israel destinada en el Líban fueron indirectamente responsables de los hechos por no evitar las matanzas. Unas matanzas que merecieron la calificación de genocidio por parte de la Asamblea general de las Naciones Unidas, a través de la resolución 37/123.
Y cuando en el parlamento israelí hubo quien pidió explicaciones, su comandante en jefe, Ariel Sharon, dijo textualmente “no son judíos ni los muertos ni sus asesinos, por lo tantó, qué les preocupa tanto?”
Hoy Sharon continua su carrera política y en Chatila hay una esplanada que recuerda la masacre. Allí hay enterradas las víctimas, en un lugar donde hace poco más de cinco años incluso se había intentado borrar la memoria permetente que se ha instalado un vertedero de basuras. No puedes mantener-te indiferente ante la evidencia de unos hechos que aún hoy no han condenado sus responsables.

Rita Marzoa, periodista de Catalunya Radio.