Refugiado de 1948 en Ein el Hilweh dejandonos su testimonio

Hace un día que llegamos a Saida Laura y yo para garantizar y/o apoyar a nuestros compañeros palestinos y libaneses en lo que pudieran necesitar, y así garantizar la llegada del resto de la delegación.

En estas 24 horas han sucedido muchas cosas por aquí y por España en lo que al viaje se refiere.

Desde ayer lunes que se realizó la rueda de prensa de presentacion de la iniciativa “Puente a la otra Orilla”, pareciera que algunos medios de comunicación viesen que la importancia de este viaje estaba vinculada a un posible encuentro con la organización palestina Hamas, omitiendo el valor de que representantes de la sociedad civil española tuviesen una preocupacion mas que destacable en conocer de primera mano la realidad que sufren los refugiados palestinos en Líbano.

Sobre este punto poco mas queda que decir, exceptuando el rechazo a cualquier polemica y nuestro mas profundo dolor por la visceral controversia que se ha generado sin ajustarse lo mas minimo a la realidad de este viaje, en el cual, los principales interlocutores serán los ciudadanos y ciudadanas palestinas que habitan los campos de refugiados y sus legitimas organizaciones civiles; ONG´s, Asociaciones, etc. así como las organizaciones libanesas que nos han querido recibir. Dentro del marco politico libanes cabe destacar la recepción que el Presidente Michel Suleiman hará a esta delegacion brindandonos la oportunidad de entablar un dialogo sobre la situacion de los palestinos en Líbano.

En ningun caso este viaje prentende servir de puente para el azote politico al que a los ciudadanos se nos tiene acostumbrados entre unos y otros.

Mientras la polemica (sobre lo posible o imposible, lo concertado o no concertado) se debate en los despachos de España y Catalunya, aquí en Líbano ya estamos trabajando.

Hoy nos volvio a tocar sufrir lo que ya habiamos vivido en otras ocasiones al entrar al campo de refugiados de Ein el Hilweh. Con permiso incluido, nos retuvieron una hora en el check point de la entrada al campo a la espera de recibir una orden que nos concediese la posibilidad de entrar.

Durante esta espera, fuimos testigos de como los militares cacheaban a los palestinos que pretendian entrar o salir del campo por la zona habilitada para el transito. En fila y uno tras otro, eran cacheados y supervisados por una supuesta maquina manual detectora de quien sabe qué, y  tras un registro exhaustivo conseguian acceder para regresar a sus hogares tras una larga jornada de trabajo. Una situación que desde hace decadas se viene repitiendo según nos trasmitian nuestros acompañantes.

Una vez dentro del campo, grabamos unas imagenes del hospital Human Call, que visitará la delegación, y algunas entrevistas a refugiados del año 1948 y que nos pusieron los pelos de punta. Viendo a una de las ancianas con las que hablamos, pensaba en como podia alguien aún decir de los palestinos sin son o dejan de ser… En vez de los adjetivos o calificativos varios que suelen ir acompañando a las descalificaciones que provienen desde occidente con respecto al mundo árabe, – pensabá -, y que no traen beneficio unicamente a los que viven del odio y a los enemigos de la paz, seria mas serio y justo hablar de Derechos Humanos en primer lugar o al menos, hasta que se restablezcan unos minimos o algo parecido a lo que disfrutamos en Europa. ¿Que delito cometió esta mujer para ser obligada a dejar su casa y tener que morir en un campo de refugiados? ¿que puede haber que compense tanto sufrimiento? ¿dinero? Esta mujer lo tiene claro, volver a su casa, a su pueblo y morir a la sombra de sus olivos es lo unico que la podria recompensar su exilio forzoso.

Esta noche llega el grueso de la delegación y mañana comienza el trabajo. confiamos en que sigais este viaje con la misma intensidad con la que escribiremos nuestras cronicas.

Un saludo,

Manuel Tapial, coordinador de la iniciativa.

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